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España y EEUU en la nueva etapa

Dos de las cosas que debemos agradecer a Barack Obama durante sus ochos años en la Casa Blanca han sido su declaración pública a favor de la unidad de España –que merece ser recordada como “Doctrina Obama”- y la ampliación de la presencia militar en las bases norteamericanas en nuestro suelo
Vocento | | 3 minutos de lectura

Dos de las cosas que debemos agradecer a Barack Obama durante sus ochos años en la Casa Blanca han sido su declaración pública a favor de la unidad de España –que merece ser recordada como “Doctrina Obama”- y la ampliación de la presencia militar en las bases norteamericanas en nuestro suelo. En septiembre de 2015, tras la reunión con el rey Felipe VI, el entonces presidente expuso que su país quería “una España fuerte y unida”, un claro éxito de la diplomacia española. En junio de ese año se había firmado el acuerdo por el que Rota y Morón han pasado a ser dos de los lugares más estratégicos en el despliegue global de seguridad de la superpotencia, que aún garantiza la de sus aliados occidentales. Con la llegada de Donald Trump nadie sabe cómo puede cambiar una de las relaciones bilaterales más importante que tenemos, basada además en una realidad económica sustantiva, al ser España el noveno inversor en EEUU.

El nuevo gobierno de Rajoy ha aprovechado la larga transición en Washington para tender puentes con el equipo de Trump y ofrecer el mismo grado de cooperación que el que ya existe. El ministro Alfonso Dastis, primero entre sus colegas europeos en entrevistarse con el Consejero de Seguridad Nacional, Michael Flynn, ha hecho gala de pragmatismo por un lado y de firmeza por otro, defendiendo por ejemplo el compromiso de España con la lucha contra el cambio climático o la profundización en la integración europea. Su afirmación de que a Trump hay que darle primero una oportunidad y juzgarle después no es contradictoria con su respuesta objetando la declaración del magnate neoyorkino, en la estela del Brexit, a favor de nuevas salidas de países de la UE. La Unión conserva más poder de atracción de lo que reconocen los hipernacionalistas en el entorno inmediato del magnate. En concreto, es bien sabido que su jefe de estrategia, Steve Bannon, apoya abiertamente los movimientos insurgentes de ultraderecha en Europa que quieren desmontar la libre circulación de personas y poner fin a la moneda única. Pero es el “poder blando” de EEUU el que más ha sufrido en este año electoral, por el tono de confrontación y la agresividad de Donald Trump. La imagen de la superpotencia en el mundo ha empeorado, como si el sueño americano - una tierra de oportunidades, progreso y apertura a los inmigrantes-fuera solo un recuerdo del pasado. La decisión del gobierno español de centrar la relación con EEUU en la promoción de los intereses comunes –inversiones, comercio, seguridad, lucha contra el terrorismo- es del todo acertada. No obstante, tendrá que gestionar divergencias en la proyección de valores. Se trata de mantener, en una etapa incierta, una antigua alianza, que comenzó en 1776 con el apoyo español desde Nueva Orleans a la independencia de EEUU.