Artículos

El sultán en la cuerda floja

Erdogan ha utilizado el poder para deshacerse de sus rivales políticos y asentar un modelo presidencialista
Suplemento Dinero de La Vanguardia | | 2 minutos de lectura

Los ciudadanos turcos tienen hoy la oportunidad de jubilar a su presidente, Recep Tayyp Erdogan. Tras veinte años al frente del país, el antiguo alcalde de Estambul se ha transformado en un verdadero sultán. Ha utilizado el poder para deshacerse de sus rivales políticos, islamizar el país y asentar un modelo presidencialista. Se ha convertido en un líder autoritario, alejado de sus orígenes políticos, en los que se presentaba a Occidente como un reformista liberal y luchaba por el ingreso en la Unión Europea. Con el mismo guion que Donald Trump, ha vendido el sueño de una Turquía que recupere su grandeza y ha sabido conectar con muchos ciudadanos de a pie, una mayoría silenciosa con un nivel bajo de educación.

Erdogan ha batido el récord de permanencia en el poder del fundador de la república, Kemal Ataturk, y a pesar de las encuestas adversas, no contempla la posibilidad de perder las elecciones. La aguda crisis económica y las devastadoras consecuencias del último terremoto le han debilitado. Después de golpe de Estado de 2014, ve conspiraciones por todas partes y vive a la defensiva. La oposición ha denunciado la interferencia rusa en la
campaña electoral y está preparada para que el presidente no admita su derrota, si es mínima, y pretenda seguir en su puesto.

Una visión imperial le ha llevado a intervenir en Siria, Libia y Azerbayán, y a enfrentarse a Arabia Saudi, Israel y Estados Unidos. Aunque su país sigue siendo miembro de la OTAN, bloquea su ampliación, compra sistemas rusos de defensa aérea y hace guiños a Vladímir Putin. Algunos analistas piensan que es mejor que Erdogan siga mandando para dejar la adhesión de Turquía a la UE en el limbo.

El líder turco además supo cooperar para frenar la avalancha migratoria de 2015. Pero esta lectura cínica de la política internacional es además miope. Turquía es un socio esencial para la estabilidad de nuestro continente. Sería una gran noticia que sus ciudadanos pudiesen dejar atrás en las urnas la dinámica de rivalidad y desconfianza hacia Occidente instaurada por el hombre fuerte de Ankara.