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El Reto de la Competitividad Europea: El ejemplo de la IA

Funds People | | 3 minutos de lectura

La competitividad europea se juega en diferentes frentes que, aunque parezca
paradójico, no son necesariamente los mismos que hay abiertos en la confrontación entre
EE.UU. y China.

La Unión Europea (UE) no puede ni debe reproducir los esquemas de confrontación
geopolítica de esos dos actores globales, ni mucho menos emularlos. La UE, para poder
realmente afrontar con éxito el reto de la competitividad, de mantener una economía
productiva con base industrial y tecnológica exitosa a escala global, capaz de respaldar su
modo de vida y su estado de bienestar, así como su sistema democrático basado en el
Estado de derecho, tiene que ser consecuente y fiel al esquema de principios y valores
que nos ha traído hasta aquí. No hay alternativa fuera del modelo europeo.

La nueva política industrial es imprescindible

En este contexto de rivalidad geopolítica, de fragmentación global y de peligrosisimo
retraso competitivo y tecnológico europeo, la nueva política industrial es sin duda
imprescindible. Pero, tal y como establece el más que sólido consenso respaldado por la
ciencia económica, el aumento de la productividad y la competitividad exige como
condición necesaria que esos proyectos industriales sean de escala europea. Sin lograrla
en todas sus dimensiones productivas, de mercado, tecnológicas, de capital humano y,
sobre todo, de financiación (con la gran tarea pendiente de las uniones bancaria y de
mercados de capital, y el euro digital), esa anhelada productividad no llegará.

El riesgo de volver a caer en la ceguera del Estado-nación, la renacionalización de
políticas públicas como la económica en su faceta industrial, el proteccionismo y las
ayudas de Estado es alty oe s evidente, porque es bandera de movimientos políticos
populistas en auge a pesar de su carácter destructivo, contrarios a la regulación e
instituciones que hasta aquí nos han traído. En el Observatorio de Política Industrial
Europea de EsadeGeo hemos abordado ampliamente la cuestión.

Ayudar a tender puentes entre EE.UU. y China

En ámbitos donde la UE llega irremediablemente tarde, como el de la inteligencia
artificial (IA), Europa, además de recuperar el tiempo perdido, puede ayudar a tender
puentes entre EE.UU. y China gracias a su capacidad de influencia sobre su gobernanza
global, como ha señalado David Rennie, editor de geopolítica en The Economist, en una
reciente conferencia de Aspen Institute España (ver apoyo).

En otros sectores no estamos tan retrasados (energía, electrificación, biomedicina,
aeronáutica y espacio, computación cuántica...), o incluso tenemos opciones de liderazgo.
El objetivo general es que las empresas europeas sean capaces de acometer los retos
competitivos impuestos por el nuevo entorno geopolítico superando los problemas que
lastran su desarrollo y su capacidad tecnológica. Ello exige una transformación profunda
del sistema productivo (cadena de valor, generación y transmisión de conocimiento,
capital humano) en un entorno geopolítico hostil, no controlado e incontrolable.

Las políticas públicas pueden acompañar

Europa, sus instituciones y sus gobiernos tienen que comprender que la competitividad y
la productividad dependen de decisiones internas exclusivas de las empresas que las
políticas públicas pueden acompañar e incentivar, pero no generar.

Todas las políticas deben perseguir como fin último que las compañías europeas crezcan
en los mercados globales garantizando incentivos para invertir, innovar y crecer. En esta
nueva etapa, todas las políticas públicas (competencia, |+D+i, inversión, refuerzo de las
universidades y de su financiación) deben asumir el nuevo marco geopolítico y
estratégico. Para competir globalmente, las empresas europeas necesitan flexibilidad,
innovación, escala y acceso a las competencias adecuadas.