El debate equivocado
La cumbre de la OTAN en Vilna debería haber concentrado su deliberación en un único asunto: cómo aumentar el apoyo a Ucrania. La contraofensiva de Kiev todavía no ha producido resultados sustantivos y estas semanas son decisivas para revertir la invasión. Pero ha sido el propio Volodímir Zelenski, con el apoyo de los países bálticos y de Polonia, el que se ha empeñado en un objetivo imposible, conseguir que la Alianza considere país candidato a Ucrania y empiece a preparar su adhesión. Se trata de una demanda poco fundada y a destiempo por razones múltiples. El país invadido debe recuperar la paz y la estabilidad, controlar sus fronteras y hacer numerosas reformas políticas e institucionales antes de poder ser considerado candidato. El precedente de la entrada por la vía rápida de Finlandia y Suecia no sirve, porque no son situaciones comparables.
El presidente Joe Biden se ha plantado y ha dicho que no a Zelenski. Estados Unidos pesa tanto en cuestiones de seguridad y defensa que no solo manda en la OTAN sino fuera de ella. De hecho, el trabajo con la Alianza Atlántica es solo una opción en el cuadro de mandos de Washington, volcado en el IndoPacífico de forma preferente. El comunicado final de la cumbre ofrece buenas palabras y garantías futuras de seguridad a Ucrania, a quien deja la puerta abierta.
Un efecto negativo del empeño de Zelenski puede ser que Estados Unidos ponga presión para el ingreso de Ucrania en la Unión Europea, que hizo el gesto simbólico hace un año de considerarlo candidato. Pero una adhesión al club europeo supone una mutación constitucional del propio proyecto de integración y no es meramente la ampliación del número de miembros de una organización internacional. Por eso, la lista de exigencias y requisitos es todavía más riguroso que en el caso de la OTAN. Ucrania tardará mucho tiempo en estar preparada para dar estos dos pasos. Mientras tanto, la familia occidental a la que pertenece Ucrania hace bien en no perder el foco. Lo importante es incrementar la ayuda militar en el momento decisivo de la contienda.