El BCE mantiene tipos de interés, a pesar de la inflación
La presidenta Lagarde, después de las decisiones del Comité Ejecutivo, se enfrentaba ayer a una rueda de prensa muy delicada. Los expertos llevaban semanas advirtiendo la crisis de los grandes bancos centrales del mundo. Porque la prensa había reaccionado rápidamente cuando Estados Unidos anunció en noviembre del pasado año que la inflación había llegado al 9% por primera vez en 40 años. El gobernador de la Fed, Jerome Powell, anticipó el remedio más efectivo contra los aumentos de precios inesperados de bienes y servicios. Y no es otro que elevar los tipos de interés y reducir las compras de deuda soberana y otros activos. Anunció que a lo largo de 2022 aumentaría tres veces los tipos de interés.
Los periodistas le plantearon a la presidenta cómo era posible que el BCE no hubiera previsto en la reunión de diciembre que en enero la inflación, en tasa anual, llegaría al 5,1% y con el riesgo de sucesivos aumentos. Ella defendió el objetivo básico de la política monetaria (por mandato del Parlamento Europeo), que no es otro que conseguir la estabilidad de los precios, distinto del de la Reserva Federal norteamericana, que persigue además el crecimiento económico y en algunas ocasiones interviene en el mercado de divisas cuando conviene apoyar el precio del dólar, lo que no hace nuestro BCE.
El plan previsto
Los tipos de interés del euro se mantienen. Las subastas a medio y largo plazo para los bancos quedan al cero por ciento. En las operaciones de refinanciación, al 0,25%, y los bancos que tengan exceso de liquidez y la coloquen en las arcas del BCE tendrán un tipo de interés negativo igual que en los últimos meses (-0,50%). El fondo de emergencia de la pandemia, el PEPP, de 1,85 billones de euros, termina a fines de marzo. Ahora bien, los bonos que lleguen a vencimiento se recomprarán, cuando menos hasta finales de 2024. No estamos ante una restricción de la liquidez. Las subastas para los bancos, TLTRO III, se mantienen al mismo tipo de interés y pueden refinanciarse a vencimiento, pero sin perturbar la transmisión flexible de la política monetaria del BCE. Anunció que las condiciones especiales de esas subastas se revisarán en junio de este año.
La presidenta defendió las proyecciones del banco y dijo que más del 50% de la inflación de la zona euro se debe a los aumentos del coste de las energías (petróleo, gas natural y electricidad). Son factores sobre los que el banco no tiene influencia, y puesto que se pagan en dólares los dos primeros, cuando el euro se deprecia todavía se encarecen más, aunque advirtió que la diferencia no llega al 3%. En definitiva, prevé que al terminar el año la inflación haya llegado a niveles que permitan que se cumpla el objetivo de estabilidad de precios a medio plazo en torno al 2% (sistema simétrico). Se mostró satisfecha de haber llegado a una tasa de paro del 7% gracias a las políticas monetarias y fiscales. Otra cosa es que la crisis geopolítica de Rusia pueda crear perturbaciones y perjudicar a la recuperación económica de la zona euro. Para concluir, el banco tiene instrumentos para contribuir a la estabilidad de los precios y a la mejora del empleo y de la economía.