Economía social y cooperativa y prestación de servicios públicos
El programa Partners, impulsado por el Instituto de Gobernanza y Dirección Pública (IGDP) de Esade conjuntamente con el Departamento de Empresa y Ocupació de la Generalitat han invitado recientemente a representantes de las cooperativas de los sectores de la salud, la educación y la cultura con el fin de analizar tres casos de cooperación público-privada en la prestación de los servicios públicos.
En el ámbito de la salud, la experiencia de Pediatría de los Pirineos ha mostrado cómo la colaboración con el hospital Sant Joan de Déu permitió ofrecer un servicio de pediatría de alta especialización y disponible 24 horas en la zona del Alt Urgell.
En el ámbito de la educación, Suara Cooperativa presenta un modelo de gestión que aporta eficiencia en los servicios de guardería y garantiza el cumplimiento de los objetivos pedagógicos y sociales. En el ámbito de la cultura, la Orquestra Simfònica del Vallès ha ejemplarizado la transformación de esta entidad cultural, buscando la colaboración con todo tipo de entidades y empresas de su entorno para implantar un modelo autosuficiente en la sostenibilidad de su actividad.
Estas experiencias han puesto de manifiesto que, bajo el liderazgo público, los actores privados han aportado valor a los servicios públicos: la Administración ha realizado la provisión del servicio, creando la oferta del servicio público, fijando el contenido y asignando recursos públicos para financiarlo, especificando las condiciones y los derechos de acceso, pero ha encargado el proceso técnico de producción a entidades de derecho privado.
De esta manera, la Administración, mediante la producción, incorpora al sistema público el conocimiento, especialización, flexibilidad, innovación tecnológica y eficiencia del mercado en la prestación de los servicios públicos.
Para que la cooperación público-privada despliegue estas potencialidades, el sector público tiene que disponer de las capacidades necesarias para planificar, diseñar, controlar y evaluar este proceso, así como garantizar que, en la prestación de los servicios, se visualiza el ciudadano en toda su dimensión (elector, contribuyente, administrado y cliente) y en la obtención de la eficiencia no desprecia los objetivos sociales de los servicios públicos.
En estos contexto, el modelo de economía social y cooperativa aporta valor como modelo de producción, porque parte de una estructura organizativa de orientación al ciudadano, no tan sólo como cliente, sino también en su dimensión social. Los procesos de trabajo se construyen optimizando los recursos, con vistas a la consecución de los objetivos sociales.
Esta orientación como eje central del sistema organizativo de la economía social permite incrementar los niveles de satisfacción de los usuarios y de los trabajadores que realizan la actividad.
En el modelo productivo de las cooperativas, el conocimiento circula dinámicamente y los socios de trabajo participan en la toma de decisiones de la organización, lo cual facilita la gestión del conocimiento y, en consecuencia, la innovación de los procesos, los sistemas y los servicios.
En las empresas cooperativas, la fusión entre el capital y el trabajo permite ampliar el número de personas de la organización capaces de atribuir significado a la toma de decisiones, cosa que ofrece más posibilidades de captar información relevante y de mejorar la capacidad de decisión.
Ahora bien, la implantación de estos modelos no está exenta de dificultades: son modelos complejos, en los qué, si se quiere desplegar todo el potencial, la gestión económica es tan importante como la social. Una característica de la creación y el desarrollo de proyectos empresariales basados en los modelos de economía social y cooperativa es que la formación de los profesionales que integran el modelo está más orientada a los aspectos técnicos que a los empresariales y societarios.
Así pues, es clave incrementar la capacitación en estas dos dimensiones para poder aportar valor añadido al modelo y ganar en competitividad.
Estas experiencias desarrollan un modelo de cooperación público-privada de creación de valor económico y social, que mejora la prestación de los servicios públicos y las condiciones sociales en que las organizaciones desarrollan su actividad, y supera la distinción clásica entre interés social y económico, por avanzar en la identificación de sinergias entre sociedad, Administración pública y empresa.
Se trata de un nuevo marco relacional en que tanto los ayuntamientos como la Generalitat movilizan los recursos públicos y privados existentes en la sociedad para dar respuesta a las necesidades sociales.