Desde Medio Oriente, con inversión
En las últimas semanas se han sucedido operaciones de fondos soberanos árabes en nuestro país y en empresas españolas por el mundo. Quizá, la más sonada hasta la fecha haya sido la entrada fuerte de Qatar Investment Authority en Inmobiliaria Colonial. Se ha hecho con un 8,7% de la matriz y un 8,6% de la filial francesa.
En total, más de 163 millones de de euros invertidos. Por tanto, se da un fortalecimiento de los inversores qataríes en el sector inmobiliario. Se trata de un que conocen muy bien y donde son ya actores claves en Europa.
Tal como recogía el Informe Fondos Soberanos 2013, (de ESADE en colaboración con KPMG e Invest in SpainICEX). Qatar cuenta con un brazo inversor inmobiliario de primer orden: Qatari Diar. Este mismo brazo inversor se hizo en 2013 con el hotel W. por un monto de 200 millones, en Barcelona. Qatar, es conocido en medios internacionales como el «deal hunter» (cazador de operaciones) más agresivo. Y los gobiernos en Europa parecen favorecer esta cacería. Sarkozy pretendió una ley para eximir de pagar impuestos por ganancias de capital a los qataríes en sus inversiones de «real estate».
Quizá no sorprenda, por tanto, descubrir que la embajada de Qatar en la capital gala se encuentra en plenos Parques Elíseos y que sus balcones miran cara a cara al Arco del Triunfo. No contentos con los resultados en París. Qatar reorientó sus objetivos al Reino Unido donde se hizo con la mítica cadena Harrods, incluidos sus inmuebles, en una operación va
lorada en 2.300 millones de dólares (a través de Qatar Holding). Una prueba más de la «excentricidad» que a veces acompaña a las inversiones qataríes es que han financiado la construcción del rascacielos más alto de Europa, «The Shard», en Londres. La mayor parte de la torre está aún vacia.
I n España, además de mostrar su cara inmobiliaria, los inversores árabes también dan muestras de un interés estratégico. En muchos casos, la inversión de largo plazo que llevan a cabo en compañías españolas responde a esta doble lógica financiera y estratégica. Por un lado, buscan un retorno financiero. Se trata de una condición necesaria. Por el otro, añaden varias consideraciones estratégicas: aprendizaje en la gestión de sectores clave para ellos.
En algunos casos, se trata de sectores core (recursos naturales) y. en otros, de sectores que podrían liderar la transformación de la matriz productiva cuando los recursos naturales se agoten.
Un buen ejemplo de los primeros lo encontramos en el caso del fondo soberano IPIC (del emirato Abu Dhabi) con la adquisión del 100% de Cepsa. Junto al acceso a la innovación y tecnología, en un sector clave para los emiratis, la inversión en Cepsa permite explorar nuevos mercados (Latinoamérica, principalmente) con el know-how adquirido por una empresa española. Inversión en un mercado maduro estable con exposición a crecimiento en emergentes.
Este factor, de puente a Latinoamérica, es muy valorado por los inversores árabes. La inversión de Qatar Holding por 2.200 millones en Iberdrola podría seguir una motivación parecida. Además, en este caso. Iberdrola podria aprovechar su «expertise» para expandir el negocio eléctrico en Medio Oriente, de la mano de uno de los principales actores financieros de la región.
Otros métodos de entrada que han usado fondos soberanos árabes son las llamadas joint-venture. Se trata de la creación de una tercera compañía participada por el inversor árabe y la empresa local.
En España, contamos con un caso de éxito, en este sentido. Se trata de la creación de Torresol Energy, una compañía participada al 60% por la ingeniería española Sener y al 40% por el fondo soberano MubadaJa. Este fondo, peculiar por su clara estrategia y estilo de inversión (les gusta diferenciarse del resto de fondos soberanos y huyen de esta etiqueta), es el encargado de liderar la diversificación económica del Emirato.
Con el objetivo de reducir la dependencia del petróleo, han liderado una serie de acuerdos estratégicos, inversiones directas y joint-ventures con líderes globales en energía renovable. También, siguiendo una lógica estratégica. Kuwait Investment Authority participó recientemente en un consorcio liderado por Abertis, que peleaba por una concesión de autopistas en Brisbane (Australia). Finalmente han sido superados por un consorcio liderado por una empresa local. Abertis, ya había tenido trato con estos gigantes de la inversión cuando vendió un 7% de su participación en Eutelsat (el operaror de satélites más grande de Europa) al fondo China Investment Corporation.
Parece que no son una ni dos. las operaciones de empresas españolas con estos inversores árabes. No será, por tanto, de extrañar, que se den más inversiones desde Qatar, Kuwait o Emiratos, dado el perfil global y tecnológico de muchas de las empresas españolas y su exposición geográfica a Latinoamérica.