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Cumbre de Davos: ¡Qué dura es la realidad!

Davos tuvo que hacer frente a unos hechos inesperados. La caída de las bolsas de valores mundiales el viernes pasado, y entre ellas la de Madrid, se debió al colapso del peso argentino. Para los empresarios, políticos y expertos reunidos en Davos (Suiza) fue algo más que un chorro de agua fría.

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Davos tuvo que hacer frente a unos hechos inesperados. La caída de las bolsas de valores mundiales el viernes pasado, y entre ellas la de Madrid, se debió al colapso del peso argentino. Para los empresarios, políticos y expertos reunidos en Davos (Suiza) fue algo más que un chorro de agua fría.

¿Vuelve la volatilidad, según reconoció el Gobernador del Banco de Inglaterra, esta vez aparentemente provocada por los países emergentes que no han hecho sus deberes, se preguntaban desde el lado de los europeos y estadounidenses?

La presidenta de Brasil, Dilma Roussef, que se encuentra en año electoral, defendió a su país, y evidentemente a los emergentes, porque Brasil tiene reservas suficientes  para hacer frente a los ataques especulativos de los capitales que se mueven a corto plazo para obtener ganancias que aumentan la desigualdad social y frenan el crecimiento mundial.

Meses antes fue más explícita cuando, en la Asamblea de Naciones Unidas, pidió a los capitales de Estados Unidos que dejaran de especular contra el real, porque practicaban el denostado “carry trade¿ o endeudarse en  dólares a tipos bajos en Nueva York, comprar con ellos deuda pública brasileña en reales, que rinde más del catorce por ciento y, a menudo, sin mediar cobertura, esperar el mejor momento para venderla, recuperar los dólares y cancelar su deuda en el mercado monetario de Nueva York.

La caída de las cotizaciones de los valores españoles que tienen inversiones en América Latina –desde seguros a telecomunicaciones, y de la banca a empresas industriales y petroleras– no pudo sorprender a los expertos españoles, pues días antes el Banco Mundial advirtió que la nueva política monetaria de la Reserva Federal (RF) de Estados Unidos podía provocar salidas masivas de capitales que abandonarían los países emergentes.

La cifra que el banco dio nos pareció una exageración, pues el informe cifró las fugas en un ochenta por ciento. Sus fuentes de información son las auténticas y sabían muy bien lo que pronosticaban.

Una crisis de los emergentes en dos oleadas

La primera fue en Junio, cuando la RF dio a entender que pronto empezaría las restricciones (el “tapering¿) y que sólo esperaba que el paro bajara al 6,5%.  Todos los emergentes vieron depreciarse sus monedas y la pérdida fue tanto mayor cuanto peor tuvieran su balanza de pagos. Desde la India, Indonesia y Tailandia (y la cuenca del Pacífico) hasta toda América Latina, y África del Sur.

La segunda empezó por el colapso de la moneda de Turquía y, por lo expuesto, por Argentina.  Muchos argentinos desconfiaban de las cifras de inflación que daba el gobierno, que en realidad supera el 25% anual, lo que perjudica a trabajadores y pensionistas. 

Las restricciones para comprar dólares se endurecieron y eso propició los viajes en ferry de Buenos Aires a Uruguay. Según la BBC, con tarjetas de crédito vaciaban de dólares los cajeros automáticos de los bancos de la otra orilla y cuando el precio del mercado paralelo llegó a diez pesos por dólar los llamaron “Mesis¿.

Se vendían en lo que se llaman “cuevas¿ (casas de cambios o agencias de viajes que disfrazaban pronto sus operaciones paralelas) y se prohibieron las compras por internet.  Todo lo demás ya es historia, porque para el gobierno el origen se encuentra en los pagos que tuvo que realizar para cancelar deudas en dólares. ¿Explica eso que el Banco Central haya perdido la mitad de sus reservas desde Octubre 2011?

Los países emergentes plantearon en Davos que los países industrializados no han resuelto la arquitectura del sistema financiero internacional y dejaron muy claro que Occidente no era consciente del peligro que sus prácticas especulativas podían provocar si sus bancos centrales llegaran a contagiar a China.

Entonces la RF y el BCE se darían cuenta de las advertencias del Banco Mundial: toda restricción de la liquidez mundial ha de ser gradual y compensada para evitar efectos no deseados. China demostró semanas atrás su habilidad al constatar que el mercado al por mayor o interbancario, al que se financian los bancos del gigante mundial, sufría tensiones por falta de liquidez. Actuó rápidamente y evitó un colapso del crecimiento económico.

De hecho, en Davos el país que más a menudo se citó fue China, ante el temor de que pueda frenar su ritmo de crecimiento.  Si Europa se mueve entre una ligera recuperación y algunos síntomas de depresión, Estados Unidos y Japón no pueden arrastrar la recuperación de la economía mundial sin la contribución de China. Para concluir, los hechos han desbordado la agenda de Davos.