Artículos

Competitividad y buen gobierno corporativo

Expansión | | 5 minutos de lectura

La relación entre la competitividad de nuestros mercados y la salud de las empresas que operan en ellos siempre ha sido estrecha. Los gobiernos han tomado medidas para mejorar la gestión de las empresas que cotizan en Bolsa, tanto en España (a través de reformas como la Ley de Sociedades de Capital de 2014 y el Código de Buen Gobierno de 2015) como en otros países (el nuevo código de la FRC en Reino Unido de 2019). Esto se hace con el objetivo de impulsar nuestra competitividad empresarial y atraer inversión a nuestras compañías.

Cada año, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) publica el resumen del Informe Anual de Gobierno Corporativo de las Sociedades Cotizadas. Este informe proporciona estadísticas y evalúa el grado de seguimiento de las recomendaciones de buen gobierno. Esto nos permite tomar el pulso de la salud de nuestro sistema de gobernanza, para lo que me centraré en cuatro dimensiones clave: presidencia no ejecutiva, nivel de independencia, diversidad y cumplimiento de las recomendaciones del código de buen gobierno. ¿Qué nos dicen los datos de la CNMV?

En primer lugar, vemos que el modelo de presidencia no ejecutiva se consolida como la opción preferente de nuestras empresas cotizadas. Por primera vez hay más presidentes no ejecutivos que ejecutivos en el conjunto del mercado. Sin embargo, hay un punto de preocupación que conecta directamente con la segunda dimensión que analizaré: el porcentaje de presidencias ocupadas por consejeros independientes ha caído casi 3 puntos, hasta al 11,6%.

La independencia de nuestros consejos no avanza. La independencia es probablemente el activo que mejor puede contribuir a proteger el interés de los accionistas que no forman parte del consejo, y que ha sido puesta a prueba en algunos conflictos recientes en grandes compañías. Sin embargo, el último informe de la CNMV respalda la idea de que esta independencia está disminuyendo. Aunque el porcentaje de consejeros independientes ha aumentado ligeramente en general, ha disminuido en las empresas del Ibex. Además, en contra de una de las recomendaciones del Código de Buen Gobierno, el porcentaje de compañías con mayoría de consejeros independientes en sus consejos también ha bajado. Menos del 10% de las empresas tienen comisiones de supervisión formadas exclusivamente por consejeros independientes, como demandan cada vez más los inversores institucionales. También es preocupante que los consejeros independientes tengan la mayor rotación y, por tanto, la antigüedad media más baja (4,5 años) frente a consejeros ejecutivos (11,5 años) y dominicales (8,2 años).

La diversidad en nuestros consejos progresa, pero sin alcanzar la paridad efectiva, pues apenas llega al 32% en el conjunto del mercado. Es importante señalar que mientras las consejeras independientes alcanzaron el 48% (4 puntos más), el porcentaje de consejeras ejecutivas (7%) y dominicales (24%) apenas ha mejorado en el último año. ¿Realmente alguien puede pensar que no disponemos de talento femenino que permita acelerar esta tendencia en nuestras cotizadas? Este es claramente un ámbito que exige mucha más atención por parte de las compañías y sus consejos, y que, a veces, se ve disimulado por la entrada cada año de más mujeres en consejos en la categoría de independientes.

El 22% de los equipos de dirección son mujeres, lo que demuestra que las consejeras ejecutivas en nuestro mercado no son una anécdota del 7%. Los consejos deben promover una mayor participación de las mujeres consejeras en roles de liderazgo, ya que apenas disponemos de presidentas, y su presencia en comisiones ejecutivas es muy baja (16%).
Áreas de mejora Por último, el seguimiento de las recomendaciones del código nos permite identificar dónde están las áreas de mejora en el mercado. En términos generales, el cumplimiento de las recomendaciones (total o parcialmente) es altísimo (94%). Pero hay dos bloques en los que el nivel de cumplimiento es menor: sostenibilidad y remuneraciones.

Estos son retos sobre los que los consejos deben seguir trabajando, ya que los inversores institucionales y los asesores de voto los consideran fundamentales para sus decisiones de inversión. Esto incluye asegurar que los consejeros ejecutivos estén alineados con los accionistas a través de elementos variables vinculados a acciones, así como la consideración de la sostenibilidad en la estrategia y en los esquemas de remuneración a corto y a largo plazo.

También es esencial proteger a la sociedad de posibles malas prácticas de los altos directivos a través de cláusulas de reembolso y de limitar indemnizaciones en caso de necesidad de renovación de los equipos directivos.

Nuestro modelo de gobernanza es sólido, equiparable a los modelos de otras jurisdicciones similares, pero tiene algunas patologías que deben abordarse para mejorar la competitividad de nuestros mercados.