¿Cómo cambiar la Administración?
La administración pública, que en el pasado fue un motor de modernización, se ha convertido en un freno para el progreso del país. Hemos pasado de tener una Administración con profesionales jóvenes y motivados, a una estructura pesada, burocratizada y resistente al cambio. La crónica del cómo y el por qué ha pasado todo eso está escrita, descrita y analizada, poco hay que añadir. el gran reto es cómo revertir esta situación; sin una Administración ágil y eficiente, el futuro del país queda comprometido. Las políticas públicas no se pueden implementar adecuadamente y se frena la iniciativa privada, limitando el crecimiento y la innovación. Sin embargo, ¿por qué es tan difícil transformar la Administración?
muchas organizaciones, públicas o privadas, caen en un fenómeno conocido como social deadlock. eso pasa cuando, aunque muchos miembros de una organización reconocen que hay que cambiar, los incentivos personales y las dinámicas internas impiden los cambios. Es fácil pensar que las administraciones están condenadas a ser ineficientes, pero no es exactamente así. Hay experiencias que nos demuestran que el diseño institucional y los incentivos marcan la diferencia. en china, por ejemplo, los objetivos nacionales se desglosan hasta el último nivel de la Administración, con sistemas de incentivos que premian el éxito y penalizan el fracaso. En estados Unidos, agencias como Darpa han conseguido mantenerse al frente de la innovación gracias a equipos directivos de mandatos cortos y muy enfocados a resultados.
El problema no son las personas, sino el sistema de incentivos. Las organizaciones que compiten y tienen autonomía se adaptan y evolucionan, mientras que las que no, tienden a la burocratización. este fenómeno se conoce como social deadlock. es cuando todos sabemos que hay que cambiar, pero nadie quiere asumir los costes del cambio. Un ejemplo son las universidades: muchos profesores reconocen que el funcionariado puede ser un freno, pero difícilmente se impulsará un cambio que suponga poner en riesgo la estabilidad laboral. en el sector privado tenemos empresas que saben que tienen que innovar, pero priorizan recursos en temas más urgentes pero menos importantes. ¿Podemos escapar de los social deadlocks?
Una manera es el liderazgo, pero es difícil. Una segunda alternativa es la intervención externa, la entrada en la OTAN, en la Unión europea son ejemplos de cómo la intervención externa fuerza cambios que de otra manera no se hubieran producido. Ahora bien, estas dos maneras dependen de factores externos, ¿hay alguna más? Sí, hay una tercera manera que hace que las organizaciones se vean obligadas a cambiar. Son las disrupciones tecnológicas. Obviamente, una organización que no compite puede zafarse de las disrupciones durante un cierto tiempo, a veces durante mucho tiempo. Pero tarde o temprano adoptarán la nueva tecnología porque la adopción se volverá inevitable. Ahora tenemos ante nosotros una de estas disrupciones, la IA generativa ¡¡¡Aprovechémosla para construir la administración del s. XXI!!!