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Capitalismo con propósito

La Vanguardi | | 5 minutos de lectura

Milton Friedman, premio Nobel de Economía y fundador dela escuela deChicago, fue el padre del principio según el cual “la principal función de una empresa esmaximizar el beneficio de sus accionistas”.Como guiadas por una especie de orden universal subyacente,las empresas quemaximizaban sus ganancias propagarían espontáneamente valor compartido. No era necesario preocuparse por efectos externos, como elimpactomedioambiental ola responsabilidad social.Tampoco porla distribución dela prosperidad. Ni siquiera porla competitividad o la riqueza corporativa o nacional alargo plazo. La optimizacióninmediata de beneficios arrastraría alas economías y alas sociedades a un crecimiento positivo yjusto. Lamisión delos gobiernos era apartarse, desregular y dejar paso alos espíritus inversoreslibres y audaces. La economía se convirtió en una ciencia pura,impregnada dematemáticas.Cualquierintervención enlosmercados generaría errores sesgados en el orden natural de lamatemática económica. Dicha escuelainfluyó decisivamente en el pensamiento económicomundial durantemedio siglo. Su filosofía política postulabalas virtudes extremas dellibremercado y delamínimaintervención delos gobiernos. Lamejor políticaindustrial erala que no existía. Sila eficiencia financiera decretaba quelas cadenas de valor productivas debían deslocalizarse aAsia y que Europa debía convertirse en un páramo desprovisto de actividadindustrial eso eralomejor que podía pasar: otras actividades vendrían a suplirlas quemarchaban (como sila economía siguieraleyes físicas). Si el cambio tecnológico expulsaba amillones de personas de sus puestos de trabajo, éstas se convertirían en emprendedores, einevitablemente crearían nuevos ymejores empleos. Los 80 y 90 fueron años de turbocapitalismo,impulsado porlas políticas deReagan yTatcher, y posteriormente porla emergencia deinternet. Se generó crecimiento y riquezamasiva, pero el sistema llegó a suslímites conla explosión financiera del 2008. No todo valía. La economía se había hiperfinanciado. El peso del capitalismo financiero y cortoplacista era excesivo, generando burbujas de activos que solo existían enlasmentes de avispadosinversores. Enla última década,la emergencia de plataformas digitales casimonopolísticas yla tendencia al costemarginal cero han creado sociedades desiguales y polarizadas. La ingeniería fiscal global yla desindustrialización han precarizadolas antiguas clasesmedias, dejando enlos huesoslos antiguos estados de bienestar, y extendido el populismo. El cambio climático se ha exacerbado.Yla naturaleza nos ha mostrado nuestra fragilidad conlairrupción dela Covid-19. El capitalismo necesita una revisión urgente. Uno de susmejores productos, elmanagement (la gestión científica y profesional de organizaciones) es también una delasmejores armas para solucionar problemas humanos. Basta dotarlo de propósito,más allá delos postulados de Friedman. Basta alinear el cambio tecnológico, nuestro conocimiento en gestión ylas fuerzas del libremercado hacia objetivos prioritarios: generar prosperidad distribuida y solventarlos retos que nos atenazan como civilización. Elmanagement, y el capitalismo en sí pueden y deben dotarse de voluntad deimpacto positivo enla sociedad y enla economía. Hoy se vuelve a hablar decididamente de estrategaindustrial en Europa. Una estrategia que no se basa en escoger potenciales sectores de futuro (picking winners), sino enimpulsarla transformación transversal delaindustria para hacerlamás sostenible,inclusiva,inteligente (basada en digitalización einnovación) y conectada alas fuentes de conocimiento. En palabras deThierry Breton, comisario europeo de Industria, “queremos ser el continentelíder enindustria y generarlos empleos demayor calidad y valor añadido”. Europa se propone reducir un 55%las emisiones para el 2030 y alcanzarla neutralidad de carbono hacia el 2050. Países como Dinamarca han demostrado cómo se generan ventajas competitivas globales medianteinversiones estratégicas en capital humano y tecnologíaslimpias. Sus start-ups están vendiendo dichas tecnologías por todo el planeta. Francia oAlemania condicionanlas ayudas a sus empresas automovilísticas y siderúrgicas, o alas aerolíneas, a cumplir requisitosmedioambientales, coinvirtiendo en tecnologías quelas convertirán en empresasmás competitivas. Europa habla de grandesmisiones de cooperación público-privada que permitanla emergencia de nuevas generaciones de empresas de alto potencial eimpacto positivo. En el 2015,las Naciones Unidas plantearon 17 objetivos de desarrollo sostenible (ODS) parala erradicación dela pobreza,la protección del planeta yla extensión dela prosperidadmediante 169 propuestas que van desde el acceso universal al agua potable y ala salud, alamovilidad sostenible ola reducción del CO2 . ¿Cómo se van a cumplir esos objetivos si no esmediante grandes visiones políticas,inversiones estratégicas en I+D y acciones combinadas público-privadas? EnEspaña hemos conocidolas últimas estadísticas de I+D. La economía españolainvierte un 1,25% sobre el PIB, con unincremento en un año de solo el 0,01%.Muylejos del 4,5% deCorea del Sur o del 3,1% deAlemania. Polonia o Grecia ya han superado aEspaña. Portugal consolida su ventaja. Lainversión en I+D/PIB española es inferior ala del 2009. Elmismo día que supimos esos datos también supimos quelas publicaciones científicas de excelencia crecen hasta el nivel de Francia oAlemania. Una nota positiva en un sistema deinnovaciónineficiente, con unainsoportable desconexión entre ciencia y empresa, y lastrado por una década de recortes. No obstante, vienenmejores tiempos. Lallegada dela vacuna anticipa el fin dela pesadilla dela pandemia. Elmandato de Biden puede recomponerlas relacionesinternacionales y reconfigurar un bloque de democraciasliberales que se enfrente de forma conjunta al tsunami que viene de China. Europa ha tomado nota de suinsignificancia durantela eraTrump. Los fondos Next Generation pueden ser un verdadero revulsivo parala competitividad eintegración europea. Los nuevos presupuestos generales del Estado contemplanincrementos del 80% en ciencia einnovación. La recuperación será rápida si corregimos los viejos errores. Los años 20 pueden alumbrar una era de capitalismo con propósito.