Asia, sí, pero
A finales de 2007 asistí a una conferencia en la que por primera vez vi a un ponente utilizando un mapa del mundo en el que Europa ya no estaba en el centro, sino que era la zona de Asia-Pacífico la que figuraba en el medio. Hoy en día, utilizar ese nuevo mapa es ya prácticamente un lugar común.
Una de las características del mundo actual es el rápido cambio en el peso relativo de las economías, en detrimento de las economías occidentales, especialmente Europa y Japón y en beneficio de las economías emergentes, básicamente, Asia, dado que el peso relativo de continentes como África o Latinoamérica no parece que vaya a incrementarse sustancialmente. Así, se estima que, en menos de dos décadas, China será la primera potencia del mundo y el conjunto de Asia representará más de un tercio del producto mundial.
Estas previsiones son el resultado del comportamiento sostenido de una región que en promedio crecerá por encima del 6% en 2014, en el que sus exportaciones aumentarán a un ritmo superior al 8% y en el que ninguna de sus economías reflejará crecimientos negativos.
Esta realidad macroeconómica no debería hacernos olvidar que existen variables claves de desarrollo que muestran signos mucho menos positivos. En el fondo, subyace la errónea y recurrente tendencia de equiparar crecimiento con desarrollo.
Así, utilizando el índice de Gini, que mide la distribución de la renta de un país,observamos cómo desde los años noventa, la desigualdad ha aumentado en el conjunto de la región y especialmente en países como Indonesia, China, Bangladesh, India...
Adicionalmente, si comparamos indicadores de educación, sanidad o protección social, se observa que el gasto público en estas materias en términos de PIB es menor en los países en desarrollo de Asia que en Latinoamérica.
Así, mientras que en los primeros, en promedio, la educación y la sanidad representan, respectivamente, un 2,9% y un 2,4% del PIB, en los segundos suponen un 5,5% y un 3,9%. Es curioso el caso de la educación, dado que en la mayoría de los informes de calidad destaca la posición de varios países asiáticos (China, India, República de Corea, Singapur...), entre los primero lugares.
En todo caso, al margen de la heterogeneidad que presenta un continente como Asia, es llamativo y digno de reflexión que el área que se presenta como paradigma de los nuevos tiempos muestre algunos indicadores de desarrollo tan frágiles.
*Escrito por Enrique Verdeguer, Director de ESADE Madrid