El nuevo ciclo de la orientación y el acompañamiento en las políticas de empleo
Carlos Victoria
25 juny, 2025
El mercado laboral español mantiene desequilibrios estructurales significativos: las altas tasas de desempleo —general, juvenil y de larga duración— representan un desafío fundamental. Este reto se intensifica en comunidades autónomas con desempleo elevado y baja actividad laboral. Además, ciertos colectivos (como personas con menor cualificación, migrantes o con discapacidad) enfrentan mayores barreras para acceder y mantener empleos de calidad, situándose más alejados aún del mercado laboral.
Las políticas activas de empleo constituyen herramientas eficaces para reducir el desempleo, mejorar la calidad del empleo y activar laboralmente a la población en general y a estos colectivos en particular. Sin embargo, particularmente con estos últimos, su éxito suele requerir enfoques personalizados que consideren las características y condicionantes específicas de quienes buscan empleo.
En este sentido, la orientación y el acompañamiento personalizados emergen como instrumentos clave para mejorar la empleabilidad y la permanencia en el empleo. Así, la literatura muestra que los servicios de orientación profesional y ayuda a la búsqueda de empleo tienden a generar un impacto sustancial con costes relativamente moderados. No obstante, la evidencia también señala que no todos los programas de orientación y acompañamiento son igualmente efectivos, y que su diseño e implementación son una parte fundamental de esta efectividad.
Por ello, este documento ha identificado aquellos elementos de estas políticas que las hacen más adecuadas para lograr sus objetivos de activación e inserción:
• Flexibilidad e individualización: los programas deben adaptarse a las necesidades específicas de las diferentes personas, ajustando intervenciones y metodologías.
• Conocimiento de los colectivos: se requiere comprensión exhaustiva de los colectivos diana, sus problemáticas y contextos, así como de las mejores prácticas para abordar sus dificultades laborales.
• Enfoque integral: los enfoques holísticos que combinan orientación, formación y seguimiento continuo demuestran mayor eficacia, especialmente con colectivos vulnerables.
• Modelos colaborativos: abrir la colaboración público-privada a la participación de un ecosistema más amplio de proveedores podría tanto optimizar el uso de los recursos públicos como aumentar el impacto de las intervenciones.
• Cooperación y difusión de buenas prácticas: crear redes de aprendizaje y fomentar la transferencia de iniciativas de éxito es una herramienta probada para el aprendizaje compartido y la mejora continua.
Según el Spending Review de la AIReF, la proporción de presupuesto destinada en España a este tipo de programas es muy inferior a la de otras políticas como los incentivos a la contratación o la formación, por lo que existe en nuestro país un amplio margen de maniobra para atender mejor las necesidades de los trabajadores y del tejido productivo.
En este contexto, la colaboración público-privada se presenta, especialmente tras la entrada en vigor de la Ley de Empleo de 2023, como una de las palancas con potencial para llevar esta orientación a un nivel más eficiente y adaptado a la realidad española.
Para contribuir a este proceso de mejora, este documento realiza un ejercicio de aprendizaje comparado mediante el mapeo de experiencias de colaboración público-privada en orientación y acompañamiento implementadas a nivel estatal y autonómico. Se analizan 38 programas que revelan un panorama rico en iniciativas innovadoras, confirmando el valor de estas colaboraciones para desarrollar respuestas eficaces y adaptadas a la realidad laboral, e identificando características clave para consolidar estos programas como ejes de las políticas de empleo:
• La diversificación de los instrumentos de gestión, incorporando al modelo actual, predominantemente subvencional, el marco contractual, podría ofrecer herramientas complementarias para abordar algunos de los desafíos identificados en la implementación de los programas.
• Un enfoque más flexible en la aplicación de criterios de selección que no se limite exclusivamente al factor económico ni restrinja la participación a entidades sin ánimo de lucro, abriéndose más frecuentemente a operadores privados profesionales, podría facilitar garantizar la solvencia técnica de las entidades colaboradoras y fomentar la innovación de los proyectos.
• La duración de los programas constituye un factor crítico de efectividad. Por ello, explorar fórmulas que permitan mayor continuidad temporal —ya sea mediante la reforma del marco subvencional o mediante instrumentos complementarios —podría favorecer intervenciones más sostenidas y programas estables.
• La vinculación equilibrada entre financiación y resultados puede incentivar la calidad del servicio: implementar modelos flexibles que combinen adecuadamente pagos por proceso y por resultados podría mejorar la efectividad y la eficiencia de las intervenciones.
• Respecto a la evaluación de resultados, un marco más estructurado de seguimiento y monitoreo, que integre desde el diseño inicial indicadores de proceso y de impacto, contribuiría a la mejora continua de los programas.
Finalmente, se recogen las lecciones aprendidas, así como algunas de las características que podrían mejorar la eficacia y la eficiencia en el diseño, la implementación y los resultados de estos programas.



