La educación en tiempo de IA: entre la tecnología, el criterio y la equidad
La directora de la Chair for Socially Responsible Digital Innovation (SoReDI) de ESADE, Liliana Arroyo, participó en el debate “La educación en tiempo de IA”, en el marco del VI Ciclo de Debates ‘En Clave de Educación’, organizado por el Consejo de Educación Municipal de Barcelona y el Consejo Municipal de Formación Profesional. El acto, celebrado en la Sala Moragues del Born Museo de Historia de Barcelona y conducido por Ignasi Aragay, director adjunto del Diari Ara, reunió diferentes voces para reflexionar sobre los retos que la inteligencia artificial plantea en el ámbito educativo.
Durante su intervención, Liliana Arroyo planteó la necesidad de superar el debate sobre si la tecnología tiene que ser presente o no en las aulas y centrarse en cómo queremos utilizarla y con qué criterios. En este sentido, reflexionó sobre la prohibición de los móviles en los centros educativos y señaló que el debate no tendría que limitarse al dispositivo, sino que tendría que abordar también el diseño de las tecnologías digitales y las dinámicas de captación de la atención que incorporan. Ante este escenario, planteó una cuestión central: “Cuál es la tecnología que volamos?”.
La sesión también puso el foco en las desigualdades en el acceso y el acompañamiento digital. Arroyo destacó que retirar la tecnología de los espacios educativos puede tener impactos diferentes segundos el contexto familiar y socioeconómico del alumnado. En este sentido, defendió que la escuela tiene que tener un papel activo en la educación digital y tiene que ofrecer herramientas y criterios para comprender y utilizar la tecnología, especialmente para garantizar que todo el alumnado pueda desarrollar estas competencias en condiciones de equidad.
En cuanto a la inteligencia artificial generativa, Arroyo invitó a adoptar una mirada crítica sobre el funcionamiento y el diseño de herramientas como ChatGPT, Gemine o Copiloto. Remarcó que, a pesar del lenguaje antropomórfico con que a menudo se describen estos sistemas, hablando de si la IA “piensa”, “razona” o “siente”, se trata de sistemas que procesan información y calculan probabilidades. También hizo hincapié en determinadas características de su diseño que pueden favorecer la vinculación con el usuario e incentivar la continuidad de la interacción.
Esta mirada crítica, pero, no implica rechazar la IA. Arroyo destacó que es “una herramienta increíble si la usas bien” y defendió la importancia de aprender a utilizarla de manera consciente, entendiendo las posibilidades y las limitaciones. En este proceso, subrayó el valor de aprender a preguntar, repreguntar y contrastar la información, desarrollando una actitud crítica y perseverando ante los resultados que ofrecen estos sistemas.
El debate también contó con la participación del centro Nou Patufet, que compartió su experiencia como escuela cooperativa y como centro reconocido a los Premios EdTech 2026 por el proyecto que impulsa para integrar la inteligencia artificial de manera pedagógica, ética, crítica e inclusiva. Su participación permitió incorporar en el debate la perspectiva de los centros educativos que ya están explorando formas concretas de integrar la IA en los procesos de enseñanza y aprendizaje. Pusieron de manifiesto que hablar de inteligencia artificial en la escuela va más allá de habla de herramientas digitales. Cuestiones como la soberanía de los datos, la equidad, el pensamiento crítico, la responsabilidad y el acompañamiento docente son elementos esenciales para avanzar hacia una incorporación de la IA que esté al servicio del aprendizaje y del bien común.
En esta línea, Arroyo también planteó la posibilidad de explorar entornos de IA educativos más seguros y adaptados a las necesidades de los centros, como por ejemplo modelos desplegados en entornos locales y cerrados, con directrices específicas y orientados a finalidades educativas concretas. Este tipo de experiencias permitirían no solo utilizar la IA como herramienta, sino también convertirla en un objeto de aprendizaje que el alumnado pueda explorar, cuestionar y comprender.
La sesión puso de manifiesto que el reto educativo no es simplemente decidir si hay que incorporar o excluir la inteligencia artificial, sino definir qué papel queremos que tenga en los procesos de aprendizaje y bajo qué principios. Tanto las reflexiones aportadas por Liliana Arroyo como la experiencia del centro Nou Patufet contribuyeron a situar en el centro del debate la necesidad de una educación digital crítica, responsable e inclusiva, capaz de acompañar niños y jóvenes ante un entorno tecnológico en transformación constante.