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Los trabajos de Boris

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ABC
July 6, 2019

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Ciento sesenta mil militantes conservadores han empezado a votar para decidir quién será el siguiente primer ministro británico. Tienen en sus manos coronar a un impredecible Boris Johnson o inclinarse por el mal menor, Jeremy Hunt. Todo indica que las bases quieren espectáculo y fervor nacionalista y que el 22 de julio coronarán al primero. De ser así, en otoño la crisis política del país se acelerará. Johnson predica un Brexit sin acuerdo como táctica para conseguir antes del 31 de octubre concesiones de Bruselas, un traje a medida para quedarse con lo que más le conviene de la pertenencia a la UE. Pero ni el equipo saliente ni el nuevo «dream team» de europeístas seleccionado al frente de las instituciones comunitarias, están dispuestos a aceptar una táctica negociadora propia de Donald Trump.

En Londres, el reto del sucesor de Theresa May será resistirse a la presión combinada del mundo empresarial y de los funcionarios más expertos, que analizan con detalle y horror el coste del Brexit por las bravas. Los problemas de Boris crecerán, porque en el Parlamento se está creando una coalición transversal para derribar a su futuro gobierno en una moción de no confianza. El ministro de Economía, Philip Hammond, ha anunciado esta semana que trabajará para bloquear desde la cámara a un gobierno que trate de salir de la UE sin acuerdo. En agosto la circunscripción galesa de Brecon & Radnorshire elige diputado y el acuerdo de los partidos por la permanencia en la UE puede rebajar a solo tres escaños la mayoría conservadora. Si los unionistas norirlandeses deciden además no respaldar el salto al precipicio de Boris, no habrá Brexit salvaje. Veremos a cambio elecciones anticipadas, aprovechando la debilidad de un Jeremy Corbyn acorralado por los suyos y sin discurso europeo, o incluso un nuevo referéndum sobre la UE. Boris debe desechar la tentación de actuar en cualquiera de esos dos escenarios aliado con el Partido Brexit. De hacerlo tirará por la borda la capacidad de maniobra que necesitará para reformular la salida de la UE y en pocos meses perderá el poder.

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