→ Tanto EE. UU. como la UE han girado hacia políticas proteccionistas y de subsidios industriales (Infrastructure Investment and Jobs Act, CHIPS Act, IRA; Ley Europea de Chips, MRR), revirtiendo el paradigma de apertura tarifaria y elevando la incertidumbre regulatoria.
→ La discrecionalidad en exenciones arancelarias y la imprevisibilidad de nuevas barreras comerciales complican la planificación empresarial, encarecen el coste de capital y perturban las cadenas de valor.
→ Los responsables públicos afrontan un dilema: no reaccionar ante subsidios extranjeros puede desindustrializar, pero responder con ayudas similares puede generar elevados costes fiscales y asignaciones ineficientes de recursos.

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