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Macron vuelve a la Sorbona

ABC | | 2 minutos de lectura

La vieja universidad parisina ha vuelto a recibir a Emmanuel Macron para escuchar sus ideas sobre el futuro de la integración europea. El presidente de Francia tiene una fuerte inclinación académica y se siente en su elemento en el mundo de la filosofía, la ciencia política, la literatura y la religión. Es capaz de pronunciar discursos brillantes de dos horas y tiende a dar por supuesto que la política consiste en el despliegue de una gran oratoria y no tanto en el duro trabajo de alcanzar consensos.

Justo antes de ser nombrado ministro de Economía en 2005, el joven asesor de François Hollande meditaba dejar su puesto en el Elíseo y dedicarse a la vida universitaria. Unos años antes, se había examinado sin éxito dos veces para ingresar en la Escuela Normal Superior y empezar una carrera como investigador en Ciencias Sociales. Al final, optó por la vida de alto funcionario en la ENA y dio el salto a la política, donde no ha perdido el gusto por disertar sobre los grandes temas de nuestro tiempo.

Macron quiere dejar su impronta en la Unión Europea antes de terminar su segundo mandato. Hasta ahora ha impulsado propuestas reformistas e iniciativas diplomáticas sin grandes resultados. Sabe que, tras la retirada de Angela Merkel, nadie en el Consejo Europeo ha conseguido liderar la UE. La competencia global entre Estados Unidos y la alianza chino-rusa exige una reacción europea nada sencilla: ser los aliados indispensables de Washington, al tiempo que el viejo continente defiende sus intereses y proyecta sus valores. Hemos entrado en una era de grandes rivalidades, dominada por el imperativo de la seguridad, para la que los europeos no estamos bien preparados. Por eso el presidente francés acierta al proponer un gran programa económico de inversiones a escala comunitaria, priorizando la defensa. Las próximas elecciones europeas y, sobre todo, la evolución de la política alemana, dirán si se pueden dar estos u otros pasos con suficiente rapidez. En cualquier caso, Macron ha desplegado una lucidez extrema al subrayar que es tiempo de tomar decisiones, porque nuestra Europa es mortal.