Twitter y Elon Musk: por qué el “absolutismo” de la libertad de expresión constituye una amenaza a los derechos humanos
Para un hombre que ha amasado una fortuna con los vehículos eléctricos, la adquisición de Twitter ha resultado un proceso bastante agitado. Poco después de comprar la red social por 44.000 millones de dólares (38.000 millones de libras), Elon Musk declaró que “no tenía más alternativa” que despedir a una gran parte de la plantilla de la empresa.
Además, ha tenido que enfrentarse al rechazo que ha suscitado la iniciativa de cobrar a los usuarios de Twitter una tarifa mensual por la insignia azul de verificación de autenticidad de la cuenta. Y estos usuarios también deben estar preocupados por los planes que tiene este “absolutista de la libertad de expresión”, como él mismo se define, de reducir la moderación de los contenidos.
Todo lo que suponga suprimir filtros y permita que contenidos más dañinos lleguen a nuestras pantallas puede tener graves consecuencias para los derechos humanos, tanto online como offline.
Porque no son solo los gobiernos los responsables de defender los derechos humanos: también lo son las empresas. Y cuando entran en conflicto distintos derechos humanos, como a veces ocurre, este conflicto debe gestionarse de forma responsable.
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adaptación del artículo al castellano
Autoras:
Sarah Glozer, University of Bath
Emily Jane Godwin, University of Bath
Rita Mota, Universitat Ramon Llull’s Esade Business School (Institute for Social Innovation)