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Anuncios de abogados

Hace unos años, los abogados tenían prohibida la publi­cidad, incluso las placas en los portales o la utilización de marcas
La Vanguardia | | 3 minutos de lectura

La profesión jurídica está experimentando cambios vertiginosos en estos últimos años, pero si algo llama la atención es cómo ha afectado a la manera de comuni­car la prestación de sus servicios. Hace unos años, los abogados tenían prohibida la publi­cidad, incluso las placas en los portales o la utilización de marcas. Los nombres de las firmas tenían que ser de los titulares y las marcas como tales debían contener como mínimo algún socio ejerciente. Recuerdo que ese fue uno de mis primeros trabajos en el sector legal, registrar una marca global que operaba en España a través de sus socios españoles. Por aquellos tiempos (en el año 2000) hablar de publicidad en el sector legal era contraproducente, la profesión nada tenía que ver con la venta de productos, ni que fuesen detergentes. Y es que los aboga­ dos son baluartes de la justicia, y eso no se puede publicitar ni vender. Pero en realidad, los despachos también son empresas (aun­ que a algunos les cueste reconocerlo) y ges­tionarse por principios empresariales no es quitar el alma a la abogacía, sino generar valor para el futuro y para sus clientes. 

La publicidad ha sido un tema especial­mente conflictivo y estoy segura de que aún existen muchos detractores, pero creo que hace el mercado más competitivo y ayuda a un mejor conocimiento de los servicios y de los propios abogados. Sin embargo, todo tiene un límite, es verdad que en EE.UU. existe publicidad muy agresiva que incita al litigio: demande a sus médicos, a sus segu­ros... No es el caso en España, y tímidamente los abogados han ido anunciado sus servicios de manera discreta con una dirección, un e­mail y un teléfono. 

Pero algo está cam­biando y ya hemos asis­tido a auténticas campa­ñas de publicidad en el sector: autobuses forra­ dos de anuncios, campa­ñas televisivas y eso sí, redes sociales. La veda está abierta y aunque hay que distinguir entre despachos cuyo público objetivo pueden ser las 
personas físicas o las empresas, en ambos campos la publicidad y la comunicación en redes sociales está cambiando la manera en que se promocionan los abogados. 

Es verdad que hay que encontrar el equili­brio y que la publicidad en este sector debe ser especialmente rigurosa e informativa y no aprovecharse del desconocimiento del ciuda­ dano en algunas materias. La transparencia en los honorarios, en los posibles resultados y en cómo se van a gestionar los asuntos pue­ den formar parte de esta comunicación. La publicidad como tal no perjudica ni despres­tigia, es más creo que es una herramienta que se debe utilizar, sobre todo teniendo en cuen­ ta el poco coste que pueden representar las redes sociales. Como en todos los sectores, hay que comunicar valor, y está claro que la abogacía tiene mucho que comunicar y eso ayudará a que sea más próxima y accesible.