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Propuestas para reducir la desigualdad social

En cuestiones sociales lo que importa es el sentido de la oportunidad
La Vanguardia | | 3 minuts de lectura

El director del Club de Roma de Barcelona, Jaume Lanaspa, organizó en el momento decisivo una sesión (Obra social de La Caixa) sobre la renta básica. La conferencia del catedrático de la Universidad de Yale, Jacob Hac­ker, nos permitió tener una visión más com­pleta de lo que no tuvo en cuenta la Europa anclada en el Estado del Bienestar. Para él, la aplicación en Estados Unidos de una renta básica contribuiría al aumento del déficit fiscal y propuso otra fórmula: "La predistri­bución de la renta" para reducir la creciente desigualdad de la distribución del ingreso. No defiende tanto la vía de una distribución a posteriori, que en los mismos días se debatía en el Congreso español según una propuesta de los sindicatos mayoritarios CC.OO. y UGT, sino políticas que actuaran sobre los merca­ dos, y de ahí su definición de una especie de distribución previa. 

El profesor Hacker atribuyó la creciente desigualdad que existe en la distribución de la renta en su país a la débil posición de los sin­ dicatos, que tienen cada vez menos afiliados, hasta llegar apenas al 5%, una evolución que comparó con una pérdida similar en España. En el extremo opuesto se encuentran los países escandinavos, que tienen una fuerte representación sindical. El caso de Alemania es muy distinto, porque la Economía Social de Mercado favoreció un consenso que hizo posible que en los consejos de administración los trabajadores tuvieran una presencia im­ portante. 

Para Hacker, lo deseable sería llegar a un objetivo que él centró en el trabajo. Se trataría de que todos tengan la oportunidad de tener un empleo, y se mostró contrario a los empleos precarios y los bajos salarios que cobran los que pierden los mejores años de su vida trabajan­ do en hamburgueserías y cadenas de ventas al detalle, mientras Wall Street paga sueldos y beneficios extras desor­ bitados. Su propuesta queda incluso lejos de la concepción que se tiene en Europa del Estado de Bienestar. 

Los sindicatos mayoritarios españoles propusieron en los mismos días al Congreso una renta básica. La renta que se planteó estaría sometida a la condición de buscar un empleo y representa una ayuda mensual de 430 euros (el 80% del Iprem) para los que no lleguen a unos ingresos mínimos del 75% del salario mínimo de cada año. La Autoridad Fiscal (Airef) estimó que la propuesta de los sindicatos supondría un coste situado entre 6.000 a 15.000 millones de euros al año, algo que se aleja del plan piloto que se ha planteado en Finlandia, con una renta mínima de 560 euros al mes, pero difícil de financiar sin una refor­ma fiscal. Para concluir, la sociedad española debe resolver esas cuestiones tan importantes para reducir la desigualdad de las rentas.