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Presidente Draghi: nuevas medidas en septiembre

Expansión | | 4 minuts de lectura

Los mercados esperaban demasiado de la conferencia del presidente Draghi del jueves 25, quizás porque es probable que la FED recorte pronto un cuartillo su tipo oficial. Algunas de las esperanzas eran prematuras y poco razonables. Los que negocian bonos soberanos y deuda corporativa esperaban que los precios de sus carteras ganarían por la relación inversa entre recorte de tipos y ganancias en el valor de la renta fija.  Otros creyeron las advertencias de un alto ejecutivo bancario, quien advirtió que en momentos como los que vivimos el Banco de Japón compró acciones de compañías cotizados en bolsa, además de bonos.  El BCE nunca lo ha hecho y es muy improbable que lo haga bajo la presidencia de Christine Lagarde a partir de noviembre. 

El presidente señaló que hasta septiembre los tipos quedan como antes: 0,00% para las operaciones de refinanciación; 0,25%   para los préstamos marginales y, a pesar de las crecientes críticas de la banca, éstos seguirán pagando el 0,40% por los excedentes de liquidez que depositen en las arcas del BCE. En la reunión de Vilnius reconoció que podían suponer, en términos agregados, una lidera carga sobre las cuentas de los bancos, pero los datos de Tim Sievers demuestran que representan ya el 4,3% de los beneficios de los bancos de la Zona Euro.  Para España, el 1,4% de los beneficios netos de los bancos de Ibex 35.

Novedades

Cuatro cuestiones merecen destacarse. En septiembre se introducirá un nuevo programa de inyecciones de liquidez para estimular los sectores más sensibles a las políticas proteccionistas y los cambios geopolíticos, que perjudican a la industria manufacturera y sus exportaciones. La segunda fue un cambio de lenguaje, cuando dijo que le molesta leer las cifras de las tasas de inflación del 1,6% que no llegan al 2% pero sin sobrepasarlo. Buscará una simetría porque es evidente que en sus ocho años de mandato el objetivo de inflación no se alcanzó en ningún momento. La tercera tiene que ver con las acusaciones del presidente Trump cuando insiste en que algunos países han entrado en una guerra de divisas al depreciar su moneda para ser más competitivos contra el dólar. Un periodista le preguntó qué pensaba hacer, pues no se puede descartar que Trump empiece a vender dólares contra euros para depreciar su moneda.  Draghi fue categórico:  el mandato del BCE es la estabilidad de precios, pero en ningún caso el tipo de cambio.  El euro contra dólar cotizará según la oferta y demanda de los mercados.  La cuarta es que los factores geopolíticos, las prácticas proteccionistas crecientes (y posiblemente un Brexit duro) aconsejan tomar medidas que actúen como cortafuegos. Y posiblemente por esos cuatro factores insistió, más que en otras ocasiones, en la necesidad de políticas fiscales efectivas y que los multiplicadores reduzcan los efectos negativos que pesan sobre la industria manufacturera, que luego se transmite a otros sectores, como servicios y construcción.  Rechazó la posibilidad de que entremos en una recesión, pero la política monetaria por sí sola no basta, si bien aseguró que el BCE seguirá comprando los activos a medida que lleguen a su vencimiento y que no venderán el stock acumulado de compras anteriores y que suma ya 2,6 billones de euros.

Para concluir, los tipos de interés pueden bajar en la primera mitad de 2020 y es posible que se renueve la política de “QE” o de inyecciones cuantitativas de liquidez mediante compras en el mercado secundario (deuda soberana y bonos corporativos), pero no acciones de compañías cotizadas en bolsa. Ibex 35 cerró en rojo y las ganancias de algunos bancos fueron escasas.