Los trabajos de Macron
La buena noticia de la elección de Emmanuel Macron ha dejado paso enseguida a una pregunta inquietante, sobre si el nuevo presidente podrá gobernar. Macron tiene mejor formación y capacidades que la media de los políticos europeos. Pero el francés se encuentra ante un país muy resistente a las reformas, no tiene un partido político organizado que lo respalde y, sobre todo, sabe que la Unión Europea requiere con urgencia un impulso integrador que debe venir de la renovación del tándem franco-alemán. Angela Merkel, sin embargo, no tiene prisa por abordar el futuro de la UE. Está ocupada en ganar sus elecciones de septiembre y por ahora tiene la sensación de que los avances hacia una mayor unidad europea dan argumentos a los extremos ideológicos.
Macron sabe que su prioridad en el tiempo es conseguir que su movimiento político mute en partido. A través de internet ha empezado a seleccionar candidatos para las legislativas de junio, con la idea de que la mitad de ellos provengan de la sociedad civil y se estrenen en la política. Lanza de este modo un mensaje de renovación profunda. Es posible que consiga que su nuevo partido, 'La República en Marcha' se convierta en el que obtenga más escaños en la Asamblea Nacional, lo cual le permitiría pactar con los republicanos un gobierno. En cuanto salve esta primera incertidumbre, el nuevo presidente tendrá que abordar las reformas económicas que ha anunciado y otras que le piden desde Bruselas. La reducción del tamaño del sector público y la liberalización del mercado laboral serán las dos más complicadas. Pero sin estos triunfos será muy difícil que Macron pueda esgrimir credibilidad frente a Alemania y los demás países acreedores de la eurozona y reclamar a cambio solidaridad.
El francés propone crear un presupuesto para los países de la moneda común y un Ministerio de Finanzas europeo, una manera de dar contenido a la Unión Fiscal, de modo que la nueva arquitectura del euro pudiese aguantar otra crisis financiera. El estilo de poder de Macron, incremental, y su pensamiento político, más promercado, no le llevarán al choque con la canciller, como en su día intentó Matteo Renzi. Pero debe ser insistente al reclamar a Angela Merkel concesiones y una corrección del
rumbo en la política económica de Berlín, que hoy condiciona la de los demás estados miembros.
El último trabajo hercúleo de Macron es seguir empatizando con muchos de sus conciudadanos que tienen miedo ante el futuro y la sensación de estar rodeados de amenazas, desde la inmigración descontrolada o el terrorismo islamista. El nuevo presidente ha levantado la bandera de un sano patriotismo, del todo compatible con la UE, y ha empezado a presentarse como heredero de los políticos gaullistas. Las expectativas sobre Macron son tan altas como la magnitud de los retos que ahora empieza a afrontar.