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Los "Noes" de Corbyn

Desde Margaret Thatcher, nadie se había mostrado tan alérgico a las posturas moderadas
ABC | | 2 minuts de lectura

Jeremy Corbyn ha reforzado su liderazgo en el partido laborista, pero cada vez está más lejos ser una alternativa real al gobierno de los conservadores. Las bases lo apoyan, pero sus votantes huyen en distintas direcciones, hacia la abstención, el nacionalismo inglés o incluso el nuevo discurso social de la primer ministro Theresa May.

El veterano parlamentario se ha convertido en una parte considerable del problema del Reino Unido a la hora de relacionarse con la Unión Europea. Durante la campaña del referéndum, Corbyn fue obligado a dejar atrás un anti-europeísmo añejo, cultivado durante su larga vida política en el extremo de la izquierda. Pero la conversión tardía no convenció a sus votantes, que no se movilizaron a favor de la UE.

El segundo «no» de Corbyn en asuntos europeos ha sido a la posibilidad de un segundo referéndum, una vez se haya negociado la salida y se conozcan las reglas de la nueva relación con la UE. Nadie sabe qué significa ser un ex Estado miembro y qué costes puede tener. Parte de los laboristas promovían una nueva consulta en dicho momento, pero Corbyn se ha negado. Se siente cómodo sacando a su país de lo que él entiende como un club capitalista.

El tercer «no» de este superviviente de un socialismo que ya nadie practica en Europa, es su negativa a apoyar restricciones a la libre circulación de trabajadores en la negociación del «Brexit». Podría parecer que Corbyn defendiera así las ventajas de la inmigración europea y su innegable aportación a la economía británica. Pero con su gesto favorece un «Brexit duro», promovido por la corriente más asilvestrada y nacionalista del partido conservador, que no quiere términos medios en el trato a trabajadores comunitarios, como pretendía David Cameron, un traje a medida por el que también suspira Theresa May

Desde Margaret Thatcher, nadie se había mostrado tan alérgico a las posturas moderadas. Pero, a diferencia de la primera ministra, Jeremy Corbyn parece inmune al sombrío resultado electoral de los muchos «noes» declarados hasta hoy.