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La reforma de las pensiones

El sistema actual de pensiones en España es insostenible. La gravedad de la crisis, en la que hemos perdido más de tres millones de cotizantes, la ha hecho más urgente de lo que preveíamos en el 2011.

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El sistema actual de pensiones en España es insostenible. La gravedad de la crisis, en la que hemos perdido más de tres millones de cotizantes, la ha hecho más urgente de lo que preveíamos en el 2011.

A partir del 2019, se introducirá un factor de sostenibilidad, como ya han hecho muchos países antes que nosotros. Como cada año la esperanza de vida aumenta, para hacer sostenible el sistema la pensión inicial debería ser un poco más baja puesto que la cobraremos durante más años. O también se podría retrasar la edad de jubilación a medida que aumenta la esperanza de vida. Esta medida solo afectaría a los futuros pensionistas.

La medida que debe garantizar el futuro del sistema es la que puede afectar a todas las pensiones, actuales y futuras. Se eliminará la referencia al IPC y el cálculo se realizará a partir de una fórmula que tendrá en cuenta el número de pensiones, la evolución del número de cotizantes y de la cotización media, es decir, del conjunto de ingresos y pagos.

Ello implica que si la economía va bien, considerando también la evolución demográfca, las pensiones podrán subir. Pero la verdadera mala noticia es que si la economía va mal, como es el caso, y encima la pirámide poblacional no ayuda, las pensiones podrían bajar.

Así ha ocurrido ya en otros países que, con la misma problemática que nosotros, han aplicado ya la reforma de su sistema de pensiones. En Alemania, el importe mensual de la pensión depende de la relación entre cotizantes y pensionistas.

Recordemos que en España tenemos 16 millones de cotizantes y 8 de pensionistas. Esta ratio de 2 se considera el mínimo antes de que el sistema entre en problemas de sostenibilidad. En Italia, la pensión depende la de evolución de PIB y de la esperanza de vida.

En Francia y Portugal, el importe depende de la esperanza de vida. El caso de Suecia es especial puesto que parte de la cotización financia el sistema de reparto y otra parte se destina a un sistema de capitalización.

Revalorización
Sin embargo, el Gobierno español se ha comprometido a que haya un mínimo del 0,25% y un máximo, que será la infación aumentada en 0,25%. En los años buenos, los excesos sobre este nivel se añadirían al Fondo de Reserva para tener un colchón para los años con poco crecimiento del PIB.
Aprovechemos para comentar la disminución que ha experimentado este Fondo desde el inicio de la crisis, ya que hemos tenido que acudir a él en los dos últimos años.

Esta reforma no es totalmente rompedora. También nos podríamos plantear una pensión mínima, no contributiva y fnanciada con impuestos, que dependiera del nivel de renta y patrimonio. Y que las aportaciones que hacen los cotizantes se dividieran en dos, una sería para pagar las pensiones actuales y el resto sería una cuenta nocional individual para la jubilación del trabajador.

Y deberían favorecer las pensiones privadas ajustando los costes de los planes de pensiones, y los planes de empresa para que, en cuanto mejore la economía, las compañías que puedan paguen salarios variables que se incorporen directamente en dichos planes para la jubilación del trabajador.

Asimismo, hemos de revisar las pensiones de viudedad, de las que actualmente hay más de dos millones en España, en función del nivel de renta del benefciario de dichas prestaciones. Pero todo ello será en la siguiente ocasión.

Y conviene también no ser catastrofistas. Evidentemente, que cobraremos pensiones en el futuro. Precisamente, la reforma se hace para asegurarlo. Otro tema es que el importe de las mismas respecto al último salario decrecerá.