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Innovación y dirección por valores

Para innovar, en procesos de transformación digital, debe considerarse una primera decisión con respecto a la estrategia: si la iniciativa pretende un salto de diferenciación, aproximarse a la competencia, o mejorar la eficiencia
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Para innovar, en procesos de transformación digital, debe considerarse una primera decisión con respecto a la estrategia: si la iniciativa pretende un salto de diferenciación, aproximarse a la competencia, o mejorar la eficiencia. Después, debe definirse el objetivo: un nuevo producto, la transformación de servicios y procesos, o, el cambio en el modelo de negocio.  A medida que la innovación es más compleja, son necesarios perfiles “generalistas” que faciliten realizar “conexiones” no sólo dentro de la empresa, sino en redes o ecosistemas. 

Para ello, se han de generar entornos de confianza y empatía donde establecer conversaciones que favorezcan el diseño de la innovación. La empatía hace posible la “auto-reflexión” que conduce a replantear y reconsiderar las propias ideas y esquemas mentales. Además, permite comprender qué puede pensar y sentir la otra persona y, en consecuencia, “conectar” a nivel intelectual y emocional. Ésta es la base de los compromisos esenciales en cualquier proceso de innovación. Por ello, la función directiva debe impulsar la creación de un sistema de valores que fundamente espacios físicos para dialogar, debatir y acordar. Es decir, para “conectar”.

La innovación no está exenta de conflictos. Las jerarquías que se establecen en las redes de innovación son distintas a las de las burocracias convencionales y tienden a traspasar los límites entre empresas. Por ello, deben definirse bien las estrategias colaborativas. Cuando nos referimos a los límites, no sólo decidimos sobre la misión y los objetivos, sino la exigencia en los presupuestos, la legalidad y los tiempos de entrega.

En algunos casos pueden darse bloqueos a cualquier forma de innovación: si no existe una clara visión; no se reconoce el rendimiento; no existen compromisos;  las decisiones no se basan en el mérito sino en “criterios políticos”;  y existen problemas financieros. Además, pueden ser riesgos importantes para la fuga de talento. Creo que, en algunas organizaciones con problemas para innovar, subyace una fantasía en la que la empresa se concibe como un sistema automático que, o bien puede prescindir de las personas, o bien pretende convertir a las personas en autómatas. La creatividad y la empatía forman parte de la naturaleza humana, pero deben cuidarse construyendo los contextos de innovación adecuados.

Así, el reto principal para potenciar la innovación digital, y que ésta sea productiva, es el gobierno corporativo basado en valores para “conectar” (creatividad, compromiso y exigencia); la movilización de recursos y la definición clara de los límites organizativos.