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Gas Natural: Inicio de un camino de largo recorrido

En Wall Street existe un lema: se gana al comprar, no al vender. No ha sucedido así en la venta del 10% de Repsol y Criteria al fondo “Global Infraestructure Partners” (GIP)
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En Wall Street existe un lema: se gana al comprar, no al vender. No ha sucedido así en la venta del 10% de Repsol y Criteria al fondo “Global Infraestructure Partners” (GIP).  Gas Natural tiene aproximadamente 73 mil accionistas minoritarios, una capitalización de casi 18.500 millones de euros y una rentabilidad por dividendos del 5%. Los grandes paquetes son los de Criteria, con el 34,4%, Repsol 30% y Sonatrach 3,85%.  Cuando se produjeron los primeros comentarios de una posible venta del 20% de las acciones de Gas Natural la acción dio un tirón.  Pero Repsol presentó el uno de septiembre un “hecho Relevante” a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y la petrolera informó que, en el marco del Plan Estratégico 2016-2020, Repsol estaba analizando diferentes alternativas y entre ellas su participación en la compañía gasista. Finalmente, el lunes 12 comunicaron a la CNMV el acuerdo definitivo.

La operación es un delicado encaje de bolillos. Existía el decreto sobre OPAs, por el que al sobrepasar el 30% era obligado presentar una operación conjunta, pero lo evitaron en todo momento. Y en este sentido comunicaron “las partes manifiestan que el presente contrato no supone actuación concertada y se comprometen a desarrollar su actuación en los órganos de gobierno de la sociedad de forma independiente, de manera que dicha actuación no será en ningún caso actuación concertada entre las partes”. Desde principios de siglo, Repsol y Fundación la Caixa, a través de Criteria, tenían un pacto parasocial, modificado luego en 2002 y 2003. A pesar de tener el 64,43& del capital en ningún caso se vieron obligadas a lanzar una Opa por el 100% de su filial.

La venta del 20% supone un importe de 3.803 millones de euros, con unas plusvalías de 246 millones para Repsol y 220 millones para Criteria. ¿A quién beneficia la operación? En primer término a los accionistas actuales y, desde otra perspectiva, es muy interesante para los grandes inversores internacionales, pues se trata de una compañía que paga buenos dividendos y que puede quizás aumentarlos hasta un euro por acción. En este sentido es muy atractiva porque algunos fondos americanos tienen como objetivo obtener en sus inversiones no menos del siete por ciento anual. Para algunas compañías americanas, Gas Natural tiene un interés especial cuando en los últimos meses en Wall Street ha sido frecuente que muchas compañías recompraran sus propias acciones como una forma de mejorar la rentabilidad de las carteras de sus accionistas, pero disminuían los pagos en efectivo.  Otra cosa sería que persiguieran la toma del control, lo que no va a ser el caso, dado el acuerdo alcanzado por el que se establece una mayoría reforzada de dos tercios para aprobar cuestiones esenciales, tales como la compraventa de activos, la distribución de dividendos, la aprobación de los estatutos, el plan estratégico y la suscripción o modificación de contratos.  GIP paga 19 euros por acción y tendrá el mismo porcentaje que Repsol, 20%. Cuatro miembros del Consejo de Administración serán nombrados por Criteria y tres designados por Repsol y GIP.  El presidente lo nombrará Criteria.

Para los que venden el 20%, en una situación de tipos de interés históricamente en niveles mínimos, el descuento de los flujos de caja futuros con bajas primas de riesgo posiblemente les ha dado un mayor margen de negociación al establecer los precios de venta.  Y puesto que van a ser accionistas de referencia en Gas Natural, los inversores internacionales pueden contribuir al aumento de las relaciones con otros grandes inversores. Por último, existe una cuestión decisiva. En las empresas de energía el tamaño cuenta, porque existen fuertes economías de escala. En este sentido, no puede pasarse por alto que Gas Natural, a pesar de su dominio en la península ibérica y tener el 15% del gas que se distribuye a través de Medgaz y su privilegiada posición en Marruecos y en los mercados de América Latina, no está todavía en el grupo de las grandes compañías de energía.

En las coyunturas de precios bajos del petróleo (y por consiguiente también de las acciones) todos los gigantes del sector luchan para sustituir su producción con nuevas reservas. El caso más evidente se produjo en enero de este año cuando Shell finalizó la compra de su rival British Gas (BG) para beneficiarse de nuevas reservas de calidad y de la fuerte posición de yacimientos de gas que tenía BG en el negocio de gas natural licuado, en una operación de 70 mil millones de dólares. Gracias a la compra de BG, Shell se convirtió en la mayor compañía independiente de producción de gas natural en todo el mundo, con la capacidad de explotar los vastos yacimientos de gas que BG poseía en el este de África. Shell aumentó su capacidad de explotación en aguas profundas y en gas natural licuado, dejando de lado la expansión de las petroleras de Estados Unidos y Canadá, que se concentraron en la explotación del “fracking” y las arenas bituminosas (Alberta, en el caso de Canadá). Para 2019-2021, Shell estima que un Brent de 60 dólares puede generar flujos de caja libres orgánicos de 20 mil millones de dólares.

Para concluir, en un negocio en el que existen fuertes economías de escala y donde el tamaño y la capitalización cuentan cada día más, no basta con tener una importante presencia en los mercados de América Latina y la península ibérica.  British Gas fue absorbida por no tener un tamaño suficiente. Con la nueva estructura accionarial, Gas Natural abre un camino de largo recorrido.