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Europa, el principal destino de la inversión china al extranjero

China atraviesa un periodo crucial en su historia económica moderna: la transición de un país de renta media hacia un país de renta alta
Directivos y Empresas | | 8 minuts de lectura

China atraviesa un periodo crucial en su historia económica moderna: la transición de un país de renta media hacia un país de renta alta. La transición necesita que el tejido empresarial siga mejorando su capacidad competitiva y se convierta en la palanca de transformación económica. El aumento de grado de competitividad de las empresas chinas se producirá por una doble vía. A nivel interno, mediante el impulso a la economía del conocimiento, con iniciativas como Internet Plus, los vehículos eléctricos o la cibereconomía, recogidos en el XIII Plan Quinquenal (2016-2020). A nivel externo, mediante el crecimiento de la inversión en los mercados internacionales de parte de las firmas chinas -tanto públicas como privadas – que a través de la compra de empresas extranjeras o la abertura de nuevas filiales buscan adquirir aquellas capacidades que son todavía escasas dentro de China.

El ritmo al que las empresas del país asiático han invertido internacionalmente en la última década triplica la media mundial. Año tras año la inversión exterior china bate records, y en 2015 se registró un récord histórico: 126.560 millones de dólares, un crecimiento del 3,6% respecto a 2014. La Unión Europea, el principal socio comercial de China en el mundo, se ha convertido en el principal destino de la inversión de sus empresas. Por un lado, las empresas chinas necesitan adquirir tecnología, conocimiento y especialización, elementos muy presentes en las firmas del viejo continente. Por otro lado, en un periodo turbulento para Europa, marcado por grandes desafíos, como la crisis de refugiados, el auge del euroescepticismo o el abandono del Reino Unido del proyecto europeo, la consolidación y el incremento de las inversiones procedentes de China es una excelente noticia.

Hoy en día desde todos los estamentos nacionales y supranacionales, económicos y políticos, se sigue con preocupación el enfriamiento de la economía china. La buena noticia es que el proceso de desaceleración del crecimiento del PIB de la economía asiática se ha estabilizado, y la economía avanza a una tasa entre el 6,5 y el 7% (6,9% en 2015 y 6,7% el primer y segundo trimestre de 2016).  Pese a que las tasas de crecimiento de dos dígitos han quedado atrás, China sigue siendo el gran motor económico mundial, su producción representa el 15% global y el proceso de trasformación del modelo económico ha empezado a dar sus primeros resultados positivos.

China continúa realizando su triple transición en el modelo de crecimiento: el consumo privado avanza (35,9% del PIB en 2011 hasta el 38,2% en 2015) mientras la inversión pública retrocede (47,3% del PIB en 2011 a un 45,3% en 2015); los sectores de servicios crecen (44% del PIB en 2013 frente al 50,4% en 2015) mientras las manufacturas disminuyen su peso relativo (44% del PIB en 2013 por 40,5% en 2015); y se está produciendo un sólido avance hacia una economía con mayor peso de la tecnología y el conocimiento (2% de gasto en I+D sobre PIB en 2014).

En este proceso de trasformación, el principal riesgo que enfrenta actualmente la economía china es el endeudamiento y la sobrecapacidad de sus empresas públicas. Para responder a este desafío China ha puesto en marcha el XIII Plan Quinquenal (2016-2020) con el objetivo de alcanzar  una “sociedad moderadamente próspera” lo cual se concreta en un crecimiento económico medio del 6,5% para el periodo 2016-2020, y doblar el PIB per cápita en 2020 comparado con el año 2010.

En 2015, las empresas chinas incrementaron su apuesta por la Unión Europea, registrando un nuevo record de inversión con 31.380 millones de dólares, lo que supone un 55% de crecimiento respecto a 2014, y todo deja suponer que, para el 2016 ,seguirá creciendo llegando a superar los 33.000 millones de dólares.

En línea con el mencionado interés chino en adquirir capacidades tecnológicas y especializadas a través de las inversiones en países avanzados, las manufacturas fueron el primer sector de inversión china en la Unión Europea en 2015, con un 39,4% del total (12.380 millones de dólares), que incluye la mayor operación producida hasta el momento en Europa: la adquisición por parte de China National Chemical Corp (ChemChina) del fabricante de neumáticos Pirelli.

El segundo sector de inversión, que en 2015 contó con la adquisición de la irlandesa Avolon, firma de alquiler de aeronaves de parte del grupo de aviación y trasporte HNA, fue el de logística y transporte (8.120 millones de dólares, 25,9%). El interés por este sector se reconfirma en 2016 con la operación de adjudicación de COSCO para la gestión y las inversiones en el Puerto del Pireo (Grecia), con más de 400 millones de dólares, estrechamente relacionada con la iniciativa OBOR. 

La tercera posición por inversión recibida en 2015, la comparten el sector financiero y el inmobiliario. En el sector financiero (3.201 millones de dólares, 10,6%) se dieron tres grandes operaciones, la compra de la aseguradora holandesa Vivat Verzekeringen por parte de Anbang Insurance Group por 1.537 millones de dólares; la compra de la aseguradora italiana Assicurazioni Generali de parte de People’s Bank of China por 570 millones de dólares, y el cierre de una compra empezada en 2014 de parte de Fosun sobre la empresa portuguesa Espitito Santo Saude por un valor total de 621 millones de dólares.

En el sector inmobiliario (3.200 millones de dólares, 10,6%) destacan los proyectos de inversores privados como Wanda en Francia o el grupo Fosun en Italia. En este sector, el principal país receptor sigue siendo el Reino Unido que atrae 1 de cada 3 dólares de inversión. Le sigue Francia, país en que se plantean inversiones de hasta 3.000 millones de dólares en un centro de ocio a las afueras de Paris, y Italia donde se realizó la compra del Palazzo Broggi en Milán de parte del grupo Fosún (381 millones de dólares).

Siguen creciendo las inversiones en servicios más allá de los sectores de actividad más consolidados (6% con 1.900 millones de dólares recibido). Por su parte, el sector de energía (940 millones de dólares, 3%) tuvo menor relevancia que en otros años, aunque se registraron operaciones relevantes como la entrada del fondo soberano SAFE en la gestora de gas Madrileña Red de Gas (España) por 730 millones de dólares o la adquisición de China Three Gorges en distintos parques eólicos en Polonia. También el sector de las telecomunicación tuvo menor relevancia y se realizaron operaciones por un valor total de 400 millones de dólares (1,3%) cercano a la inversión en agroindustria de 330 millones de dólares (1,1%).

A destacar que en los últimos años los países del Sur de Europa (Italia, España, Portugal y Grecia) han incrementado su atractivo para la inversión china, y actualmente representan ya el 28,3% del total (inversión china acumulada correspondiente al periodo 2010-2015), siendo el segundo grupo de países europeos de mayor interés para las empresas chinas después de los 3 grandes (Reino Unido, Alemania y Francia).

De los cuatro países del Sur de Europa Italia es el país dónde se produce una inversión china más compleja, que abarca una mayor tipología de operaciones y de sectores económicos, además de ser el país de la Unión Europea que más inversión china recibió en 2015. España ha sido la última gran economía europea a la que han llegado las inversiones chinas pero en estos momentos avanzan a gran velocidad habiendo superado, a finales de 2015,  los 2.000 millones de dólares de inversión acumulada desde el 2010, más del doble de la existente a finales de 2014. En Portugal las operaciones a partir del 2015 han entrado en una nueva etapa de consolidación de la intensa inversión recibida, que le permite ostentar la sexta posición a nivel europeo, y crecimiento del interés de los inversores chinos tanto en el sector público como privado. Por último, en Grecia las inversiones chinas se encuentran concentradas en una prometedora operación con importantes implicaciones estratégicas: la llevada a cabo por la naviera COSCO Shipping Group en el Puerto del Pireo.