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España y la crisis del techo de la deuda americana

El presidente Obama ganó el envite. Un millón de empleados civiles volvieron a sus puestos de trabajo y él no cedió en sus propuestas de la Ley Sanitaria. Pudo abrir de nuevo la Administración y consiguió elevar el techo de la deuda pública, que era de 16,4 trillones de dólares (medida americana).

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El presidente Obama ganó el envite. Un millón de empleados civiles volvieron a sus puestos de trabajo y él no cedió en sus propuestas de la Ley Sanitaria. Pudo abrir de nuevo la Administración y consiguió elevar el techo de la deuda pública, que era de 16,4 trillones de dólares (medida americana).

La deuda pública representa el 74% del PIB. Pero todo apunta a que ha sido un cierre en falso; que la crisis fiscal se aplaza por unos meses y tendremos otra antes del 4 de febrero.

Esta crisis es la tercera desde 2011, cuando se resolvió en el último minuto y el oro llegó a cotizar a casi 2.000 dólares la onza troy. Esta vez fueron necesarias once largas horas y los republicanos del centro se unieron a los demócratas.

El pasado viernes 18, y por sorpresa, el dólar cotizó a 1,37. Un precio que posiblemente no perjudica la capacidad de exportar de Alemania o de Suecia, pero que daña claramente la competitividad de los exportadores españoles que vendan fuera de la Unión Europea. Con un euro cada vez más sobrevalorado, o se gana en productividad o las exportaciones serán más difíciles para los que compitan con China.

Daños colaterales
Ninguna crisis es neutral y las que tienen esta envergadura se pagan caras. Según Krugman, se han dejado de crear puestos de trabajo en Estados Unidos, el PIB no creció lo que estaba previsto y el paro queda por encima del 8%, cuando podría haber llegado al 6%.

La cuestión es más seria para España, que parece estar saliendo de la recesión y si esta vez se cumpliera el patrón de otras recesiones, las seis sesiones de máximos de la Bolsa (Ibex 35) y el nivel de 10.000 puntos podrían anticipar, dentro de seis meses, unas condiciones en las que quizás fuera posible la creación de empleo neto. El mejor indicador será la reducción progresiva del paro.

Esta vez la Bolsa española anticipa una mejora de los beneficios de los accionistas por mejores resultados de las compañías, pero difícilmente la mejora del empleo. El Ministerio de Economía y Competitividad, en su publicación del 14 de este mes, da cuenta de unos resultados alentadores: los costes unitarios del trabajo acumulan en los últimos tres años una disminución del 6%.

Sería una buena noticia para los exportadores al área del dólar, desde América Latina a los países de la Cuenca del Pacífico. Con la situación de sus balanzas de pagos por cuenta corriente y el déficit fiscal, el pasado viernes 18 debería haber cotizado en torno a 1,27 dólares por euro.

Pero el euro sigue sobrevalorado. El mejor indicador puede ser la paridad del poder adquisitivo (PPP) que, periódicamente, publica The Economist.

En términos nominales, los costes laborales de la industria española han bajado, pero con un euro sobrevalorado que se aleja de su valor intrínseco, muchas industrias están sufriendo los daños colaterales.

No es una muestra representativa, pero se trata de la posible pérdida de miles de empleos en la industria. En el área industrial de Barcelona, la filial de una multinacional puede despedir a miles de trabajadores si no aceptan rebajas de salarios en la producción de unidades de transporte para las exportaciones, la mayoría hacia el área del dólar.

En Euskadi, valle de Mondragón, otra industria arriesga más de 5.000 empleos, entre otros factores, porque no puede competir en los mercados internacionales, especialmente los que están vinculados al dólar americano.

En el área industrial de Madrid, el valor del dólar ha dejado también un reguero de pérdidas. En Cataluña, dos multinacionales del sector de la automoción pidieron rebajas salariales y más horas de trabajo para ganar competitividad, incluso dentro de la zona euro. Y en mayor medida para las exportaciones a la inmensa zona del dólar.

Los países del sureste de Asia abandonaron acertadamente el tipo fijo contra el dólar y ahora todas sus monedas fluctúan, como lo hace el euro, contra la moneda americana.

Se desconoce el precio de equilibrio, pero a pesar de que es la moneda reserva del mundo, la acumulación de su deuda pública, que financian China, Japón, Taiwan y otros países, y los desajustes de sus finanzas públicas, podrían inducir que su valor tuviera un punto de inflexión.

Pero la zona euro tiene una Balanza de Pagos por Cuenta corriente positiva y está reduciendo el déficit fiscal. No son factores que contribuyan a que pierda su sobrevaloración contra el dólar. El euro tiene una mala salud de hierro.