'Crowdfunding': una nueva forma de financiar proyectos
El crowdfunding está de moda. Es uno de los conceptos relacionados con el apoyo y la financiación de nuevos proyectos que ha conseguido un reconocimiento público más rápido. Hablar de financiación de nuevos negocios y no hablar de crowdfunding es hoy por hoy prácticamente imposible.
Se trata de una modalidad de crowdsourcing, una forma de conseguir los recursos necesarios para llevar adelante un proyecto, del tipo que sea, mediante pequeñas aportaciones de muchas personas (crowd).
En el caso concreto del crowdfunding, se trata de conseguir la financiación necesaria para el proyecto. Esta financiación puede ser, 1) de tipo altruista, la aportación se hace como forma de apoyo a un proyecto determinado, ya sea artístico, cultural o de impacto social, como por ejemplo: Fandyu y Global Giving; 2) con recompensa: normalmente en forma de producto o servicio, o de descuento para la compra de éste, por ejemplo: Projeggt y Kickstarter; o 3) con retorno financiero, que a su vez puede ser en forma de préstamo, como Kiva, Arboribus o en forma de participación en el capital de la nueva empresa, como son los casos de las plataformas Click&Seed o The CrowdAngel.
Esta última puede considerarse como una versión estructurada de inversión colectiva en proyectos de creación de nuevos negocios con alto potencial de crecimiento.
Por otra parte, el crowdfunding está siendo utilizado, y lo será aún más en un futuro próximo, en procesos de validación de modelos de negocios. En la actualidad, fruto del conocimiento empírico y de los conceptos de «Desarrollo del Cliente» y «Lean Startup», la forma en la que los emprendedores abordan la generación de nuevos negocios hace un uso intensivo de la idea de validación.
Es decir, de la interacción entre el cliente potencial y el producto o servicio que se le quiere ofrecer, producto que no tiene por qué ser en su forma final o definitiva y puede ser en forma de un prototipo más o menos desarrollado, lo que se conoce como «Producto Mínimo Viable». En este contexto, el crowdfunding puede utilizarse como una herramienta de validación, al exponer el producto o prototipo a la consideración del público y determinar su interés o desinterés real por el proyecto en forma de aportación económica.
El crowdfunding ha llegado para quedarse. Es un ejemplo más de cómo la tecnología y la existencia de un entorno social, cultural, económico y financiero sofisticado permite que las personas puedan crear, entregar y capturar valor de forma individual y con ello, recuperar una parte de la libertad que el artesano tuvo que ceder a la cadena de montaje en aras de conseguir la productividad necesaria para abaratar costes y permitir el acceso generalizado a los bienes de consumo.
Ésta es una tendencia social imparable al ayudar al individuo a conquistar una mayor cuota de libertad y de satisfacción personal con el trabajo realizado y va en paralelo al auge y reconocimiento social del emprendimiento y de los emprendedores.