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'Braveheart' y el liderazgo

El guión de la célebre película Braveheart es relativamente simple. Se trata de una dramatización “histórica” basada en el relato épico de un poema medieval que populariza las gestas de un joven rebelde escocés, William Wallace, que lideró una revuelta popular contra el rey de Inglaterra hacia finales del siglo XIII, consiguiendo derrotarle y favoreciendo, tras su muerte, la liberación del reino de Escocia.

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El guión de la célebre película Braveheart es relativamente simple. Se trata de una dramatización “histórica” basada en el relato épico de un poema medieval que populariza las gestas de un joven rebelde escocés, William Wallace, que lideró una revuelta popular contra el rey de Inglaterra hacia finales del siglo XIII, consiguiendo derrotarle y favoreciendo, tras su muerte, la liberación del reino de Escocia.

La película exalta el valor del protagonista (Braveheart significa literalmente corazón valiente), su determinación en la lucha y su inteligencia para unir y conducir las tropas ante el enemigo. En clave moderna, y no sin cierta polémica, la película sirvió en su momento para internacionalizar la causa escocesa favoreciendo un supuesto nexo de conexión entre la resistencia y la lucha por la libertad medievales y la reclamación contemporánea de mayor soberanía liderada por el primer ministro del Parlamento escocés Alex Salmond y su partido, el Scottish National Party (SNP).

Desde entonces, han proliferado, sin duda, un buen número de lecturas de la película analizando las claves del liderazgo de la vida de su protagonista, olvidando a menudo la gran componente de ficción que caracterizó el diseño y concepción del film desde sus inicios por parte de su director, Mel Gibson.
Parece más apropiado, por lo tanto, intentar aproximarnos a algunos de los grandes mensajes que nos ha transmitido su director. Los resumiría del siguiente modo.

1) El liderazgo, entendido en clave heroica, va vinculado a grandes y graves momentos críticos que ponen en juego nuestra supervivencia colectiva: la vida o la muerte, la opresión o la libertad, la posibilidad de perder o de ganar,  el atreverse a luchar o el rendirse, acometer la amenaza o evitar el cambio. Como en otras películas suyas, Gibson se siente atraído por una de las fuentes más primitivas del liderazgo, aquella que lo conecta con la fuerza, el poder, el combate, la resistencia, la rebelión, las pasiones humanas, todo aquello de indómito que aún pervive en los seres humanos y que la “civilización” moderna ha ido progresivamente domesticando, salvo tal vez en los terrenos de juego deportivos….

2) El liderazgo es inseparable de las grandes virtudes y convicciones de los líderes, de su ejemplo en el valor, la determinación, la autenticidad y coherencia para llegar hasta el final, la pasión, el compromiso. El protagonista, Wallace, se hace creíble porque no teme arriesgar su vida y justamente por eso es capaz de generar seguidores. La causa noble de la lucha es la libertad, pero Wallace encarna también esa libertad y al hacerlo ennoblece también a su pueblo. Un noble escocés que apoya a Wallace, afirma en uno de los diálogos: “Mis hombres luchan por mí porque si no los echo de mis tierras y sus mujeres e hijos mueren de hambre. Los hombres que tiñeron el suelo de rojo en Falkirk, en cambio, lo hicieron por Wallace”.

3) La dimensión resonante y épica del liderazgo no acaba con el propio ejemplo de vida del héroe, sino que también incorpora la vertiente comunicativa convertida en arenga y que tiene por finalidad la exaltación de los seguidores. El pasaje célebre del discurso de Wallace: "Luchad, y puede que muráis. Huid y viviréis… un tiempo al menos. … ¡Puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán la libertad!" se inspira a su vez en La arenga del día de San Crispín, un fragmento de La vida del rey Enrique V (Acto IV, escena III) de Shakespeare: “Porque el que hoy derrame su sangre conmigo será mi hermano; por vil que sea. Este día ennoblecerá su condición”. En ambos casos, el dominio del poder del lenguaje consigue convertir la comunicación en conexión emocional y por eso resuena en los corazones de la gente. 

4) Por último, la ética del seguimiento en Braveheart no convierte a los seguidores en súbditos, en obedientes y sumisos, sino que los transforma en seres auténticamente libres. Saltándose el canon medieval, Gibson introduce permanentemente reflexiones modernas y revolucionarias: "Hay una diferencia entre nosotros: Los nobles creéis que la gente existe para proporcionaros vuestra posición, yo creo -dice Wallace- que vuestra posición existe para proporcionarles la libertad".  "Tu corazón es libre, ten el valor para seguirle". "Todos los hombres mueren, pero no todos los hombres viven realmente." ("Every man dies, but not every man really lives.").

El mensaje final de estos pasajes es vincular el valor de la lealtad no a algo impuesto por la fuerza o asumido como la fatalidad de los más débiles, sino como decisión auténticamente libre de sujetos autónomos y mayores de edad.

Hoy no vivimos ya tiempos heroicos, pero Gibson insiste en recordarnos aquellos indicios básicos que ligaron un día a los hombres a las primeras formas de liderazgo.

 

* Sobre 'Braveheart'

Braveheart fue la primera película dirigida por el actor y productor Mel Gibson. Una revisión de la vida de Willian Wallace, héroe escocés de la I Guerra de Independencia de Escocia (s. XIV), que se estrenó en 1995 y fue ganadora de cinco premios Oscars; entre ellos, mejor película y mejor director. La cinta, de 177 minutos de duración, cuenta con un completo elenco de actores escoceses de los que cabe destacar a Ian Banen, James Cosmo y Tommy Flanagan.

La historia que nos cuenta el filme arranca cuando Wallace regresa a su tierra, Escocia, tras un largo viaje con su tío. Allí, pese a vivir bajo el yugo del rey Eduardo I de Inglaterra, pasa sus días tranquilo e intenta formar una familia hasta que la muerte de su esposa por el sheriff de Lanark a modo de venganza por un contencioso previo de la pareja con unos soldados ingleses, le hace comprender la auténtica situación que está viviendo el territorio. A partir de este momento comienza a forjar su leyenda como carismático guerrero combatiendo con sus compatriotas contra las tropas del Rey Eduardo. Batallas a las que les suceden conquistas de territorio y para las que debe ejercer la diplomacia y pactar con sus otrora enemigos los irlandeses.

A grandes victorias y conquistas como las de Stirling y York le suceden fracasos como la batalla de Falkirk. Pero es la de la última, la de la batalla de Bannockburn (1314) la escena más recordada de la película debido a la arenga que, ante la superioridad numérica de los ingleses, Wallace ofrece a sus compañeros escoceses e irlandeses para animarles a luchar.

(Los soldados escoceses se encuentran preparados en el campo de batalla, asustados por la multitud del ejército británico)

Soldado 1: Son muchos. Yo no lucharé para que esos tengan más tierras y ser su esclavo.
-Soldado 2: Yo tampoco. Escuchad, no pienso morir por estos cerdos. ¡Vámonos!
(Comienzan a desertar)
Lochlan: ¡Alto, alto, no huyáis! Debéis esperar a que negociemos.
(Aparece William Wallace y con sus hombres de confianza con la cara pintada y montados a caballo)
-Soldado 1: Es William Wallace.
-Soldado 2: No puede ser. Es muy bajo.
(William Wallace y los suyos se acercan a donde están los nobles escoceses.)
-Stephen: El Todopoderoso me dice que será una gran batalla. Ha congregado a los más distinguidos.
-Lochlan: ¿Y vuestro saludo?
-William: Por presentaros en el campo de batalla, os doy las gracias.
-Lochlan: Este es nuestro ejército. Para uniros, rendid pleitesía.
-William: Yo rindo pleitesía a Escocia. Y si este es vuestro ejército, ¿por qué está huyendo?
-Soldado 2: No hemos venido aquí para luchar por ellos.
(Multitud: Murmullos altos)
-Soldado 1: ¡Vámonos! Los ingleses son demasiados.
-William: Hijos de Escocia, soy William Wallace.
-Soldado 1: William Wallace mide más de dos metros.
-William: Si, eso dicen.  Y mata hombres a cientos. Y si estuviese aquí, acabaría con los ingleses echando fuego por los ojos… y también rayos por el culo. ¡Yo soy William Wallace! Y estoy viendo a todo un ejército de paisanos míos, aquí, desafiando a la tiranía. Habéis venido a luchar como hombres libres. ¡Y hombres libres sois! ¿Qué haríais sin libertad? ¿Lucharéis?
-Multitud: No, no.
-Soldado 2: ¿Contra eso? no. Huiremos y viviremos.
-William: Luchad y puede que muráis. Huid y viviréis. Un tiempo al menos. Y al morir en vuestro lecho, dentro de muchos años, ¿no estaréis dispuestos a cambiar todos los días desde hoy hasta entonces, por una oportunidad, solo una oportunidad de volver aquí a matar a nuestros enemigos? Puede que nos quiten la vida, pero jamás nos quitarán ¡La libertad!  ¡Alba Go Bragh!, [Escocia por siempre]

Braveheart y su grito a la libertad no pasan de moda. Con un presupuesto de 72 millones de dólares, ha recaudado 210.409.945 millones hasta principios de 2013.