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Bolsa: ¿Del peor mes de enero hacia una mejora?

La bolsa lo descuenta todo. Si en enero Ibex 35 perdió más de un siete por ciento, quizás se podría pensar en atribuirlo a las dificultades para tener un nuevo gobierno, pero las bajas generalizadas se han producido desde Londres a Frankfurt y también en Wall Street
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La bolsa lo descuenta todo. Si en enero Ibex 35 perdió más de un siete por ciento, quizás se podría pensar en atribuirlo a las dificultades para tener un nuevo gobierno, pero las bajas generalizadas se han producido desde Londres a Frankfurt y también en  Wall Street. Está claro que las influencias de nuestros políticos difícilmente pueden tener ese alcance. En realidad, todo empezó en las bolsas de Shanghái y la tecnológica de Shenzhen, con pérdidas que superaron el veinte por ciento, como identificamos a continuación, pues ahí nacieron nuestros temores y los de la bolsa.

¿Qué ocurrió realmente en Enero? En primer término, el “índice del miedo” (del inglés Fear Gauge”), que en condiciones de mercados con poca aversión al riesgo suele situarse en el nivel de 12, superó la cota de veinte, que revela una situación de stress por parte de los inversores. Y aunque sea un indicador del sistema financiero de Estados Unidos, pronto hizo mella en todas las bolsas del mundo.

Muchos títulos de las bolsas europeas –y desde luego de Ibex 35– superaron niveles bajistas, pues cuando las cotizaciones bajan más de un veinte por ciento desde su máximo algo está sucediendo. Las bolsas quizás esperaban demasiado de las declaraciones del presidente del Banco Central Europeo (BCE) del pasado 21 de enero. Prometió inyectar más liquidez en los primeros días del mes de marzo, pero tras una reacción de la Bolsa de Madrid, las cotizaciones a la baja dominaron las sesiones siguientes. 

Las explicaciones que ganan peso pueden resumirse en tres frentes: En primer lugar, el “lunes negro” del 24 de agosto pasado, cuando el mundo descubrió que China no sabía qué hacer con el colapso de sus bolsas y el descalabro sigue pesando en todo el mundo.  El Premio Nobel Paul Krugman advirtió entonces: “Si China cree que puede solucionar sus bolsas con policías los países occidentales deberían empezar a temblar”. Eso hicimos, y no fue menos grave descubrir que China crecía menos y que bajaba su índice de producción industrial. La segunda economía del mundo, como se reveló en el Fórum de Davos, no sabía a ciencia cierta cómo cambiar de modelo pasando de ser el primer exportador del mundo hacia una economía basada en el consumo y las inversiones internas.

En segundo término, el petróleo Brent siguió bajando hasta niveles que en año y medio representaba una caída del 70%.  Es un indicador contradictorio, porque de una parte significa una transferencia de rentas de los exportadores de petróleo a los que necesitamos importarlo, y algo llega a la capacidad de compra de los españoles que necesitan carburantes. Pero muchos analistas atribuyeron extrañas correlaciones, pues el petróleo por debajo de treinta dólares y el colapso de las materias primas industriales podían ser indicadores de una próxima deflación, nada bueno para las empresas y la bolsa. Y el tercer factor fue que desde el BCE a Dinamarca, Suecia y, hace pocos días, el banco nacional de Japón, los bancos centrales propiciaron políticas que llevaron a rendimientos negativos a los títulos de deuda soberana.  Se da la paradoja de que desde Japón a los países de centro Europa y algunos escandinavos, los que compran deuda pública están dispuestos a pagar intereses al país que emitió la deuda. Los sesenta mil millones al mes que el BCE compra a bancos y compañías de seguros aumentan la cotización y por la relación inversa, bajan a tasas negativas los rendimientos.

Japón se apuntó al mismo sistema, pero con ingentes cantidades de yenes, para que los bancos no depositen en sus arcas los excedentes de liquidez y compren en bolsa y aumenten sus préstamos a las pymes y a las empresas que tienen proyectos de inversión.  Lo hizo antes la Reserva Federal de Estados Unidos y Wall Street tuvo los mejores años de su historia reciente, pero en la Zona Euro las bolsas no reaccionan de la misma forma.

Los bancos de la Zona Euro que tienen excedentes, en vez de pagar un 0,30% al BCE prefieren colocarlos en el interbancario de Londres a uno y tres meses y el Euribor es negativo a corto, y los que tienen hipotecas pagarán menos por intereses, pero no por los márgenes o diferenciales.  Para concluir, las empresas europeas cotizan a PERs más bajos que las de Estados Unidos (número de veces que la cotización contiene los beneficios por acción).  Pero el mercado no se libra de los temores que nos contagian los mercados de China y los precios del petróleo.