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Bolsa: buenas y malas noticias

Las buenas noticias son pocas, pero esperanzadoras. Las agrupamos en tres categorías. Desde junio, el precio del petróleo Brent ha caído un 25% y también bajan los precios de la mayoría de materias primas.
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Las buenas noticias son pocas, pero esperanzadoras. Las agrupamos en tres categorías. Desde junio, el precio del petróleo Brent ha caído un 25% y también bajan los precios de la mayoría de materias primas. Para los que importan petróleo, aunque lo paguen con un dólar que se aprecia, el efecto neto será una contribución para los que tienen un endeudamiento excesivo y necesitan reducir el valor de las importaciones, especialmente cuando las exportaciones pierden fuerza.

La segunda buena noticia es que los precios de los bonos de la bolsa pueden recuperarse y, por relación inversa, caer los rendimientos de la deuda privada y la soberana. El Banco Central Europeo (BCE) empezó a comprar los denominados bonos cubiertos, que son títulos de deuda garantizados por préstamos, pero que permanecen en el balance de las entidades de crédito. Las compras, en dos años, pueden llegar a cifras ingentes. Si aumenta la liquidez también pueden aumentar los volúmenes de contratación y los precios de la bolsa, que deberían cotizar al alza, aunque si bajan los precios de las materias primas y los de los productos manufacturados de
forma generalizada podemos vernos abocados a una deflación a la japonesa.

A medida que aumente la demanda de títulos por parte del BCE es probable que los precios de este tipo de deuda mejoren en bolsa. Otra cosa muy distinta, pero también una buena noticia, serán las compras que realizará a finales de año el BCE. Se trata de instrumentos financieros garantizados por activos que devengan intereses, ABS (por la denominación en inglés de asset-backed securities). Son el resultado de trocear y agrupar préstamos concedidos por la banca, que se empaquetan en instrumentos financieros, pero con la característica de que no permanecen en el balance del banco que los emitió.

En resumen, las compras que realizará el BCE reducirán costes y, si compra también deuda soberana en el mercado secundario, bajarán todavía más las primas de riesgo de algunos países, dejando de lado Grecia, cuyas dificultades y rumores de un nuevo rescate con elecciones anticipadas provocaron en la semana del 13 al 17 de este mes fuertes retrocesos en acciones y obligaciones.
El viernes 17 la apertura de Wall Street frenó la sobrerreacción negativa de los mercados. En definitiva, el BCE inyectará sumas ingentes para que financien la recuperación de la economía productiva de la maltrecha zona euro. La Reserva Federal americana lo hizo durante años y llegó a competir con la banca privada al descontar directamente pagarés de empresa que le presentaran desde el tendero de la esquina a un taller mecánico. Los bancos comerciales bajaron los descuentos que pedían por adelantar dinero y los dólares parecían caer desde un helicóptero.

EL MIEDO COTIZA EN CHICAGO
Las malas noticias son evidentes. El ibex 35 alcanzó un máximo relativo en el año de más de 11.000 puntos. Luego se sucedieron los picos y valles propios de una elevada volatilidad. El temor se mide por las ventas de acciones de Standard & Poor's 2500 a futuro en la bolsa de Chicago y se identifica por el ViX o índice del miedo. Cuando cotiza a 10 señala placidez y baja volatilidad. Desde junio se ha doblado (al cierre del 21 de octubre, 22,50). En el peor momento de la crisis, después de la quiebra de Lehman, cortó la barrera de los 80 y estuvimos al borde del precipicio. Los bancos centrales recurrieron a transfusiones de sangre masivas y el ViX volvió a su cauce. Ahora las bolsas giran como las peonzas, a pesar de que Europa no deja de recibir flujos de dólares y de que en la bolsa española más del 80% de las transacciones son de capital extranjero y aumentan las proporciones del Ibex que están en manos de fondos internacionales

¿Las mejores oportunidades?
Las bolsas de los llamados países frontera, porque están a caballo entre los emergentes y los desarrollados. Tienen un mayor recorrido de crecimiento, pero menor liquidez. Son vulnerables al aumento de los tipos de interés del dólar, pero han acumulado reservas para hacer frente al próximo ordago de Washington.