Creada por la consultora McKinsey & Company para General Electric (GE) en la década de 1970, la Matriz McKinsey sigue siendo hoy una herramienta de referencia global en planificación corporativa y gestión de portafolios empresariales.

Dominar este tipo de modelos de análisis estratégico resulta esencial para directivos, consejeros y emprendedores, ya que la Matriz McKinsey es una de las herramientas más eficaces para evaluar carteras de negocio, priorizar inversiones y orientar el crecimiento sostenible.

Para cubrir esta necesidad, los programas de dirección general y estrategia de Esade brindan formación práctica en modelos avanzados de análisis estratégico y herramientas de gestión de carteras como la Matriz McKinsey. Entre ellos, destacan el Programme for Management Development, el Programa para Directores Propietarios, el Programa para Consejeros, el Programa para Empresas Familiares y el MBA.

Explóralos y empieza a tomar decisiones de éxito aplicando la Matriz McKinsey desde una perspectiva práctica y orientada al impacto real. En este artículo encontrarás la información clave para saber qué es y cómo se aplica, a través del ejemplo de una empresa ficticia.

¿Qué es la Matriz McKinsey o GE Matrix?

La Matriz McKinsey –también conocida como GE Matrix– es un modelo de análisis estratégico que permite evaluar unidades de negocio o líneas de producto a partir de dos dimensiones clave:

  • El atractivo del mercado, que mide el potencial externo.
  • La fortaleza competitiva, que refleja la capacidad interna de cada unidad.

Su representación se realiza en una matriz 3×3 de nueve celdas que clasifica cada unidad de negocio según su posición –alta, media o baja– en ambos ejes.

Como vemos en la siguiente infografía, la Matriz McKinsey ayuda a los directivos a identificar dónde invertir, qué mantener y en qué desinvertir, ofreciendo una visión integral y estructurada de la cartera empresarial y apoyando la definición de la estrategia corporativa.

Matriz McKinsey GE – gráfico 3×3 de estrategias de inversión

En esta infografía, cada celda de la matriz sugiere una orientación estratégica general –invertir, mantener, desinvertir o cosechar (aprovechar la rentabilidad de unidades maduras)– como guía orientativa. Las decisiones finales dependen del contexto, la madurez del mercado y la posición de la empresa.

Diferencias entre la Matriz McKinsey y la Matriz BCG

La Matriz McKinsey suele compararse con la Matriz BCG, ya que ambas surgieron con un mismo propósito: ayudar a las empresas a analizar sus carteras de negocio y asignar recursos de forma eficiente.

Sin embargo, mientras la BCG fue el primer modelo en popularizar este enfoque en los años 70, la versión desarrollada por McKinsey introdujo una visión más completa y adaptable a las realidades empresariales actuales.

Como decíamos, ambas herramientas buscan evaluar carteras de negocio y orientar decisiones de inversión, pero presentan enfoques distintos:

  • La Matriz BCG se centra en dos variables —el crecimiento del mercado y la cuota de mercado relativa—, lo que permite clasificar los productos en cuatro categorías: estrellas (de alto crecimiento), vacas lecheras (que generan caja), interrogantes (de potencial incierto) y perros (de bajo rendimiento), según las denominaciones originales del modelo BCG.
  • Por su parte, la Matriz McKinsey amplía este enfoque con un modelo multicriterio, que considera factores como rentabilidad, innovación, sostenibilidad, diferenciación o posición competitiva.
  • Su estructura también difiere: mientras la BCG utiliza una matriz 2×2, la McKinsey trabaja con una 3×3, ofreciendo nueve escenarios posibles y un análisis más flexible y profundo.

Por tanto, la Matriz McKinsey puede entenderse como una evolución del modelo BCG, más adaptable a entornos empresariales complejos, donde la diversificación, la innovación y la gestión del riesgo exigen una visión más integral de la cartera.

A continuación, incluimos una tabla comparativa que resume las principales diferencias entre ambos modelos.

Diferencias Matriz BCG vs Matriz McKinsey

AspectoMatriz BCGMatriz McKinsey
VariablesCrecimiento y cuota de mercadoMulticriterio: rentabilidad, innovación, posición, etc
Estructura2×2 (4 cuadrantes)3×3 (9 cuadrantes)
Nivel de análisisSimplificadoProfundo y adaptable
OrientaciónProductoUnidad de negocio
EnfoqueCuantitativoCuantitativo + Cualitativo

En el siguiente apartado veremos cómo elaborar paso a paso una Matriz McKinsey y cómo interpretar sus resultados en la práctica.

La imagen muestra a una persona en un entorno profesional sosteniendo una libreta y un bolígrafo, mientras en primer plano se observa un ordenador portátil abierto con gráficos y datos en pantalla.

Cómo hacer una Matriz McKinsey: funcionamiento

El proceso de elaboración de una Matriz McKinsey combina análisis cuantitativo y evaluación estratégica, con el objetivo de obtener un diagnóstico sólido y visual sobre la cartera de negocio.

A través de esta metodología, las empresas pueden determinar en qué áreas concentrar sus recursos y cómo equilibrar sus distintas unidades o líneas de producto.

Para entender cómo aplicar la Matriz McKinsey, conviene desglosar primero sus dos componentes esenciales —el atractivo del mercado y la fortaleza de la unidad de negocio— y, a partir de ahí, seguir los pasos clave para su elaboración.

#1. Grado de atractivo del mercado

Qué es

Se refiere al potencial externo del sector o mercado en el que opera la empresa. Mide la capacidad de ese entorno para generar oportunidades de crecimiento y rentabilidad a largo plazo.

Indicadores:
Entre los factores más habituales se incluyen el tamaño del mercado, el ritmo de crecimiento, la rentabilidad media, las barreras de entrada, la madurez del sector, el nivel de competencia o los riesgos tecnológicos y regulatorios.

Cómo se pondera:
Cada variable se valora —por ejemplo, en una escala de 1 a 5— y se asigna un peso relativo según su importancia estratégica. El resultado es un índice global de atractivo, que permite comparar distintas oportunidades de inversión sobre una base objetiva.

#2. Fortaleza de una unidad de negocio

Qué es:
Evalúa los factores internos que determinan la posición competitiva de cada unidad dentro de la organización. Analiza su capacidad para sostener ventajas diferenciales y generar valor en el tiempo.

Indicadores:
Suelen considerarse variables como la cuota de mercado relativa, la capacidad de innovación, la reputación de marca, la eficiencia operativa, la fuerza comercial y los recursos financieros o tecnológicos disponibles.

Cómo se pondera:
Cada criterio se valora y pondera siguiendo el mismo sistema numérico (por ejemplo, de 1 a 5), para obtener un índice de fortaleza competitiva.
El resultado permite clasificar las unidades como de fortaleza alta, media o baja, facilitando su ubicación dentro del gráfico 3×3 de la Matriz McKinsey.

Pasos clave para crear la Matriz McKinsey

Una vez definidos los criterios de análisis, la construcción de la Matriz McKinsey puede seguirse a través de estos pasos:

  1. Definir las unidades de negocio o líneas de producto que se van a analizar.
  2. Seleccionar los criterios de evaluación del atractivo del mercado y la fortaleza competitiva.
  3. Asignar pesos y puntuaciones a cada criterio según su relevancia.
  4. Calcular las medias ponderadas para obtener los valores globales de cada unidad.
  5. Ubicar las unidades en la matriz 3×3 según sus resultados combinados.
  6. Interpretar los resultados y definir las estrategias adecuadas: invertir, mantener, cosechar o desinvertir.

Matriz McKinsey: ejemplo de una empresa

Para entender cómo se aplica la Matriz McKinsey, veamos un ejemplo práctico paso a paso.

Supongamos una empresa con tres unidades de negocio:

  • A: software corporativo
  • B: servicios de formación ejecutiva
  • C: consultoría estratégica

1. Evaluación del atractivo del mercado

La dirección analiza variables externas como el tamaño del mercado, la tasa de crecimiento, la rentabilidad media y las barreras de entrada.
Cada factor se puntúa del 1 (bajo) al 5 (alto) y se le asigna un peso relativo.

CriterioPeso (%)ABC
Crecimiento de mercado30532
Rentabilidad media25432
Competencia y barreras25443
Riesgos regulatorios20342
Media ponderada (atractivo)1004,13,42,3

2. Evaluación de la fortaleza competitiva

Después, se valoran factores internos como la cuota de mercado, la capacidad de innovación, la eficiencia operativa y los recursos disponibles.

CriterioPeso (%)ABC
Cuota de mercado relativa30453
Capacidad de innovación25543
Reputación de marca25453
Recursos financieros20432
Media ponderada (fortaleza)1004,34,42,8

3. Resultado y posicionamiento en la matriz

Con las puntuaciones ponderadas de atractivo del mercado y fortaleza competitiva, cada unidad de negocio se sitúa en un cuadrante de la Matriz McKinsey. A partir de esa posición, se definen las estrategias más adecuadas: invertir, mantener o desinvertir.

  • Unidad A: atractivo alto (4,1) y fortaleza alta (4,3) → Invertir y expandir.
  • Unidad B: atractivo medio (3,4) y fortaleza alta (4,4) → Mantener y optimizar.
  • Unidad C: atractivo bajo (2,3) y fortaleza media (2,8) → Desinvertir progresivamente.

4. Interpretación estratégica

La visualización de estos resultados en la matriz 3×3 permite priorizar las decisiones de inversión. Los comités de dirección pueden así asignar recursos de forma equilibrada, potenciando las unidades de mayor rendimiento sin descuidar la sostenibilidad del conjunto del portafolio.

Conclusión

Más que una herramienta analítica, la Matriz McKinsey es una guía para la toma de decisiones estratégicas inteligentes. Dominar este tipo de metodologías exige una visión global de la empresa, así como la capacidad de integrar datos, estrategia e intuición directiva. Para ello, la formación continua resulta clave.

En esta línea, Esade ofrece programas de dirección general y estrategia diseñados para aplicar herramientas como la Matriz McKinsey, la Matriz BCG u otros modelos avanzados de análisis estratégico, entre ellos el Programme for Management Development (PMD®), el Programa para Directores Propietarios (PDP), el Programa Consejos de Administración en Empresas Familiares, el Programa para Consejeros o el MBA.

Todos ellos combinan rigor académico, aprendizaje práctico y networking de alto nivel para impulsar la competitividad, el liderazgo y la visión estratégica en las organizaciones.

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