Tradicionalmente, el Director de Operaciones ha sido, ante todo, el responsable de que la organización funcione de forma eficaz. Optimizar los costes, garantizar la calidad del suministro y dotar a la organización de mecanismos de respuesta flexible mediante el diseño y la gestión de procesos forman parte de sus principales cometidos, y de sus resultados depende la capacidad de las organizaciones para competir de forma sostenible. Todas estas responsabilidades siguen siendo esenciales, pero hoy ya no son suficientes.
La digitalización, la inteligencia artificial, la volatilidad de las cadenas de suministro y la necesidad de innovar de forma continua están ampliando el alcance de la función: el nuevo Director de Operaciones debe ser capaz de conectar estrategia y ejecución, convertir la tecnología en resultados y liderar cambios que atraviesan toda la organización.
La velocidad a la que tienen lugar los cambios en el entorno competitivo obliga a los directivos de esta función a participar de forma proactiva y anticipada en los procesos de decisión. Conviene tener en cuenta que, en este contexto, una mala ejecución no siempre responde a una mala praxis: también puede ser consecuencia de una decisión inadecuada.
Es precisamente esta evolución la que aborda el Executive Master en Estrategia de Operaciones e Innovación de Esade, un programa dirigido a profesionales con experiencia que propone una visión de las operaciones que responde a las nuevas exigencias del entorno. A continuación, analizamos los conocimientos y competencias que están redefiniendo el papel del Director de Operaciones.
Qué hace un Director de Operaciones y por qué su papel está cambiando
Las responsabilidades de un Director de Operaciones —o COO (Chief Operating Officer)— dependen del sector, el tamaño y la forma organizativa de cada compañía. Sin embargo, su misión fundamental es ejecutar la estrategia y sus líneas de acción de forma eficaz y ágil.
Esto implica traducir los objetivos de negocio en decisiones concretas: qué procesos rediseñar, dónde invertir, qué tecnologías incorporar, cómo reorganizar los equipos, cómo ajustar los recursos disponibles o cómo diseñar y gobernar la cadena de suministro. Pero también identificar qué debe cambiar para que la organización pueda seguir compitiendo.
En un podcast reciente, la consultora McKinsey subrayaba que los COO actuales se sitúan en “la intersección entre estrategia, ejecución y colaboración con el CEO”. Este cambio desplaza el foco desde la gestión del día a día hacia una responsabilidad más amplia: convertir las prioridades del negocio en resultados y contribuir a definir cómo debe evolucionar la organización.
Funciones del Director de Operaciones: de gestionar procesos a crear ventaja competitiva
La eficiencia continúa siendo uno de los pilares de la dirección de Operaciones, pero ya no puede analizarse de forma aislada. Costes, productividad, calidad, servicio y capacidad de generar respuestas flexibles deben estar conectados con las prioridades estratégicas y con el valor que la organización quiere generar.
En este nuevo contexto, algunas funciones adquieren un peso especialmente relevante:
1. Alinear las operaciones con la estrategia de negocio
Una de las principales funciones del Director de Operaciones es traducir la estrategia en capacidades, prioridades y objetivos operativos.
Si una compañía quiere crecer en nuevos mercados, mejorar la experiencia de cliente o desarrollar una propuesta de valor diferente, sus procesos, recursos y sistemas deben estar preparados para hacerlo posible. Esto exige establecer indicadores que permitan evaluar los resultados e incorporar una visión económica de las decisiones operativas.
2. Diseñar una cadena de valor más ágil y resiliente
Gestionar operaciones implica casar la oferta con la demanda en un entorno altamente impredecible buscando el equilibrio entre eficiencia y capacidad de respuesta flexible.
En otras palabras, hay que poner el foco en gestionar la demanda. Como esta tiende a ser heterogénea, la oferta debe construirse de forma segmentada. Y, dado que la demanda presenta además un comportamiento dinámico, la respuesta debe ser adaptativa. Esto requiere un modelo de gobierno en el que el Director de Operaciones salga de su zona de confort para construir respuestas consensuadas con las áreas Comercial y Financiera.
La Dirección de Operaciones necesita comprender las interdependencias de toda la cadena de valor, anticipar vulnerabilidades, coordinar diferentes áreas y disciplinas, trabajar con diferentes escenarios y desarrollar un sistema capaz de adaptarse con rapidez sin perder competitividad.
3. Incorporar al cliente a las decisiones operativas
La experiencia de cliente no depende únicamente de marketing o ventas. La disponibilidad de un producto, un plazo de entrega, la calidad, la personalización o el servicio posventa son también resultado de decisiones operativas.
De ahí la creciente importancia de unas operaciones centradas en el cliente, capaces de conectar las necesidades del mercado con el diseño de los procesos y la gestión de la cadena de valor.
4. Combinar excelencia operativa e innovación
Lean Management y la mejora continua siguen siendo esenciales para detectar desperdicios, reducir ineficiencias y perfeccionar procesos. Pero la excelencia operativa ya no consiste únicamente en mejorar lo existente.
El nuevo Director de Operaciones debe combinar esa disciplina con la capacidad de experimentar, cuestionar modelos y explorar nuevas soluciones. Optimizar e innovar dejan de ser alternativas para convertirse en capacidades complementarias.

IA y transformación digital: de incorporar tecnología a generar valor
La inteligencia artificial está acelerando la evolución de las operaciones. Sus aplicaciones abarcan la previsión de demanda, la planificación, el mantenimiento predictivo, la optimización logística, el control de calidad, la automatización o el apoyo a la toma de decisiones.
Sin embargo, incorporar tecnología no equivale necesariamente a transformar la operación.
Según la Digital Trends in Operations Survey 2026 de PwC, realizada entre 767 responsables de operaciones y supply chain de compañías estadounidenses, el 89 % afirma que sus inversiones tecnológicas todavía no han aportado plenamente los resultados esperados. Además, el 87 % señala que una calidad insuficiente de los datos ha dificultado la obtención de valor de las iniciativas digitales.
El dato resulta especialmente significativo: el desafío no consiste únicamente en adoptar nuevas herramientas, sino en integrarlas en procesos, datos y modelos de gestión capaces de generar resultados medibles.
El reto del COO: convertir la inversión en IA en impacto real
McKinsey apunta en la misma dirección. Para obtener valor de la IA, las organizaciones necesitan ir más allá de los pilotos y los casos de uso aislados y repensar procesos y flujos de trabajo de principio a fin. Para el COO, esto implica priorizar aquellas áreas en las que la tecnología puede generar mayor impacto y plantear las soluciones desde el inicio con capacidad de escalar.
La implantación también requiere crear las condiciones organizativas adecuadas. McKinsey señala que definir el modelo operativo, la gobernanza del dato y la gestión del cambio es clave para que los responsables de Operaciones puedan convertir las inversiones en IA en impacto real.
Una evolución que, como analizamos en Beyond, forma parte de una transformación digital en las empresas que va mucho más allá de incorporar nuevas herramientas.
Las competencias del nuevo Director de Operaciones
- Visión estratégica y sistémica: entender cómo una decisión operativa afecta al cliente, las finanzas, el talento o la competitividad.
- Capacidad analítica y criterio tecnológico: interpretar datos, evaluar tecnologías y determinar dónde pueden generar valor.
- Orientación a resultados: conectar indicadores operativos con objetivos de negocio.
- Liderazgo transversal: coordinar áreas con prioridades diferentes e influir más allá de la propia estructura jerárquica.
- Gestión del cambio: transformar procesos implica también transformar formas de trabajar.
- Capacidad para decidir en la incertidumbre: anticipar riesgos y adaptar prioridades ante escenarios cambiantes.
El “enterprise orchestrator”
Boston Consulting Group (BCG) resume esta evolución situando al COO de la era de la IA como un “enterprise orchestrator”: un perfil capaz de coordinar tecnología, procesos, personas y decisiones a escala de toda la organización.
En este contexto, el liderazgo transformacional cobra también especial relevancia: impulsar el cambio exige generar visión compartida y conseguir que nuevas estrategias y tecnologías se traduzcan en nuevas formas de trabajar.
Cómo prepararse para liderar la nueva Dirección de Operaciones
Desarrollar estas competencias exige ir más allá del conocimiento técnico y ampliar la visión sobre el conjunto del negocio. Apostar por una formación especializada como la que ofrece el Executive Master en Estrategia de Operaciones e Innovación de Esade permite desarrollar una visión integral que conecta management y liderazgo con estrategia operativa, innovación, IA y transformación digital.
Dirigido a profesionales y directivos con experiencia, el programa proporciona los conocimientos y competencias necesarios para liderar el área de Operaciones y convertirla en una palanca de competitividad e innovación empresarial.
Preguntas Frecuentes
¿Qué hace un Director de Operaciones en una empresa?
La misión fundamental del Director de Operaciones es traducir la estrategia en decisiones operativas concretas: qué procesos rediseñar, dónde invertir, qué tecnologías incorporar, cómo reorganizar los equipos, cómo ajustar los recursos disponibles o cómo diseñar y gobernar la cadena de suministro. Es también su responsabilidad equilibrar oferta y demanda, adaptar la capacidad de respuesta ante entornos cambiantes e identificar qué debe ajustarse para que la organización pueda seguir siendo competitiva.
¿Cómo ha evolucionado la labor del COO?
El COO ha pasado de centrarse principalmente en la eficiencia y el control operativo a asumir un papel más estratégico. Hoy debe conectar operaciones y negocio, impulsar innovación y transformación digital, integrar nuevas tecnologías y liderar cambios que afectan al conjunto de la organización.
¿Cuáles son las principales competencias de un Director de Operaciones?
Además del conocimiento técnico y de la gestión operativa, destacan la visión estratégica y sistémica, la capacidad analítica y el criterio tecnológico, la orientación a resultados, el liderazgo transversal, la gestión del cambio y la capacidad para tomar decisiones en entornos complejos e inciertos.
¿Cómo está cambiando la IA el trabajo del Director de Operaciones?
La IA está ampliando las posibilidades de previsión, planificación, automatización, mantenimiento y toma de decisiones. El reto para el COO no es solo incorporar nuevas herramientas, sino identificar dónde generan valor, rediseñar procesos y crear las condiciones necesarias para escalar su impacto.
Da el siguiente paso en la Dirección de Operaciones. Descubre el Executive Master en Estrategia de Operaciones e Innovación de Esade y prepárate para liderar con una visión más estratégica, innovadora y tecnológica.