¿Cómo surgió la idea de Privalia?
Nos enteramos de que había un modelo de negocio de ventas privadas que funcionaba muy bien en otros países europeos y decidimos implantarlo en España. Nunca creímos que el negocio llegaría tan lejos a nivel de facturación, presencia internacional y equipo.
¿Cómo llevas la presión del éxito?
El éxito es muy relativo. Nuestro éxito a nivel de proyecto ha sido gracias a toda la gente que nos ha ayudado durante el proceso. Hoy seguimos trabajando duro, intentando no olvidar de dónde venimos y siendo conscientes de que todavía nos queda mucho por recorrer. Lo más importante es no perder nunca la humildad.
¿Por qué no hay despachos en Privalia?
Porque nos gusta que todos tengamos comunicación con todos, que todos estemos cerca de todos en un espacio abierto. No queremos crear clases, porque no las hay. Yo tampoco tengo despacho, mi mesa es una más entre las del grupo de personas que trabajamos en Privalia.
¿Cómo es la cultura del trabajo en Privalia?
Hay un tópico que te enseñan en las escuelas de negocios que es una gran verdad, y es que el equipo es lo más importante de todo. Hoy en día, la realidad es tan compleja que, si quieres evolucionar, tienes que rodearte de gente que sea mejor que tú. En Privalia creemos firmemente en valores como la honestidad, la capacidad de aventurarse, la meritocracia, el saber abrazar el cambio.
¿Un emprendedor se nace o se forma?
Seguramente hay excepciones, pero creo que una parte significativa de un emprendedor se forma. Hay momentos clave en la vida en los que tomas decisiones que te marcan y te condicionan. Si miro hacia atrás, en mi vida ha habido unas cinco o seis decisiones que me han marcado mucho. Estudiar en ESADE fue una de ellas. Si hubiera estudiado otra cosa, hoy seguramente no estaríamos aquí. Estaríamos en otro sitio. ¿Mejor o peor? Diferente.
Tu mensaje a los emprendedores que empiezan…
En primer lugar, les daría la enhorabuena, porque creo que en una situación como la actual hay que emprender. Les recordaría que el camino no es fácil, pero que vale la pena luchar por lo que piensas. También les diría que no se dejen frenar por los inconvenientes que puedan surgir durante el trayecto. Y que se rodeen de un buen equipo de personas, porque, sin un buen equipo, no se llega a ningún sitio.
Si tuvieras peso político, ¿qué harías para ayudar los emprendedores de este país?
Tomaría algunas medidas con impacto rápido, como, por ejemplo, agilizar los trámites administrativos para abrir una compañía, facilitar el crédito para montar un negocio, impulsar políticas fiscales para incentivar la contratación cuando se está empezando y flexibilizar el mercado laboral para que la gente pueda asumir riesgos. A largo plazo, fomentaría el emprendimiento como parte de la cultura política.
En momentos críticos, ¿se te pasó alguna vez por la cabeza tirar la toalla?
Hemos pasado por momentos difíciles, pero nunca nos hemos desanimado. Siempre hemos tenido muy claro adónde queríamos ir y cómo queríamos llegar hasta allí. Tenemos una perspectiva bastante realista del negocio y de la vida. Sabíamos que habría momentos difíciles, pero ya contábamos con ello.
¿Privalia se implica en la responsabilidad social?
El verano pasado estuve trabajando en el Congo con la ONG italiana AMKA. Llevamos colaborando con ellos desde hace tres años. Uno de los valores en los que creemos como compañía es en la responsabilidad para contribuir a hacer un mundo mejor entre todos. Cada año hacemos campañas benéficas para donar los beneficios a organizaciones. Con Acción Natura, hemos plantado ya más de 10.000 árboles para la conservación de un bosque en Perú. También hemos colaborado en desastres como el de Haití y el de Japón.
¿Para ti, es lo mismo ser emprendedor que empresario?
Hay empresarios que no tienen porque ser nunca emprendedores, pero un emprendedor sí que se puede acabar convirtiendo en empresario a medida que su negocio crece. Aún así, tengo muchos amigos emprendedores que no se consideran empresarios, sino que lo que hacen es emprender un negocio y, cuando está lanzado y funciona, se dedican a arrancar otro proyecto nuevo. Eso sí que son auténticos espíritus emprendedores.
div>