Este contenido está relacionado con las siguiente etiquetas:

La inversión china en Europa crece un 31% y alcanza los 41.150 millones de dólares en 2016

Alemania (27,4%) y Reino Unido (25,5%) se situaron entre los países con mayor inversión china en Europa en 2016, y en segundo lugar estuvo Finlandia, con una operación de 8.600 millones de dólares. En 2017 Italia fue el país que recibió más capital del país asiático

Enlace al informe de ESADE Tendencias de inversión de China en Europa 2017-2018

China se convirtió en 2016 en el segundo mayor inversor del mundo, alcanzando los 170.110 millones de dólares. De ellos, casi una cuarta parte –41.150 millones de dólares– tuvo como destino la Unión Europea, un 31% más que el año anterior. Así se refleja en cuarta edición del informe de ESADE “Tendencias de inversión de china en Europa”, elaborado por Ivana Casaburi, profesora de ESADE, con la colaboración de ACCIÓ, y en el que se pone de relieve que, en un entorno geopolítico cada vez más proteccionista debido a las políticas arancelarias de la Administración Trump, el brexit y el auge de los partidos antiglobalización europeos, el gobierno chino se ha convertido en el protagonista de la liberalización y la apertura comercial en todo el mundo. “China ocupa una posición privilegiada para sustituir a Estados Unidos como impulsor de la globalización”, cita el informe, aunque matiza: “El hecho de que el gigante asiático controle fuertemente su mercado interno y a sus empresas públicas en el exterior, resta credibilidad a este papel”.

El informe de ESADE defiende la estabilización del crecimiento de la economía del país asiático, que se ha consolidado por el incremento en la demanda interna en el sector servicios y a un mayor peso del consumo privado, especialmente a través del e-commerce. Además, ha dado grandes pasos para convertirse en una potencia tecnológica e innovadora a escala global, con importantes avances en I+D, en producción científica o en desarrollo de capital humano investigador, gracias a la labor de grandes grupos privados como ZTE, Lenovo, Tencent o Xiaomi.

Las empresas tecnológicas de la UE, las más atractivas

La inversión china en sectores y empresas tecnológicas europeas ha emergido desde posiciones prácticamente inexistentes hace unos años hasta convertirse en uno de los principales destinos de las operaciones, que incluyen áreas como los videojuegos o la robótica, y prestan especial atención al vehículo eléctrico, la biotecnología y el fintech. En 2016 esta inversión en concreto supuso 12.880 millones de dólares, un 31,3% del total, seguida de las que tenían como destino la industria (24,7%) y los servicios (16,2%), especialmente turismo, entretenimiento o medioambiente. Otros sectores de inversión más tradicional mantuvieron su atractivo, especialmente el de la energía y el inmobiliario, donde los fondos soberanos China Investment Corporation (CIC) y State Administration of Foreign Exchange (SAFE) incrementaron posiciones.

 

Por países, Alemania y Reino Unido concentraron en 2016 la mitad de la inversión China en Europa —con un 27,4% y un 25,5%, respectivamente— gracias a que ambas economías combinan un atractivo clima de negocios para las empresas extranjeras con oportunidades de inversión en sectores de elevado interés para las empresas chinas, como el inmobiliario o las infraestructuras tecnológicas. Entre ellos, se situó por primera vez Finlandia, segundo destino en inversión ese año gracias a la adquisición del 84% de la creadora de videojuegos Supercell Oy por parte de un grupo de inversores liderado por Tencent. Esta operación se valoró en 8.600 millones de dólares y fue la de mayor volumen de las realizadas por el país asiático en Europa en 2016.

España, principal destino del Sur de Europa

En cuanto a las economías del sur del continente (Italia, España, Portugal y Grecia), el informe de ESADE señala que los intereses del gobierno chino son heterogéneos y, si bien en 2016 y la primera mitad de 2017 no se produjeron grandes inversiones, como en años anteriores, sí que se anunciaron operaciones importantes.

En 2016 España recibió un volumen de inversión récord de 1.880 millones de dólares como consecuencia principal de la adquisición de la empresa de servicios Urbaser. Italia, por su parte recibió 800 millones de dólares gracias a las adquisiciones del Inter de Milán, la firma de joyería Buccellati o la de manufacturas Gimatic. En Grecia, COSCO entró con una participación minoritaria en la red eléctrica ADMIE y, en Portugal, Fosun International anunció su intención de acudir a una ampliación de capital del Banco de Portugal, y Hainan Airlines entró en la aerolínea TAP Air Portugal.

De la primera mitad de 2017, el informe de ESADE destaca que, pese a que las operaciones fueron más escasas y de menor volumen —cerca de 15.300 millones de dólares—, Italia incrementó sustancialmente su inversión y se convirtió el primer país en inversión china, por delante de Reino Unido y Alemania, y que España fue el país donde se anunció la mayor operación: la entrada del fondo Orient Hontai Capital en la firma de medios Imagina Media Audiovisual.

Dos desafíos para el futuro

En el caso del segundo semestre de 2017, la inversión china en Europa tampoco alcanzó las cifras del año anterior. Las operaciones anunciadas para este periodo no alcanzaron los 30.000 millones de dólares, un 25% menos que en 2016, y fueron consecuencia, entre otros, de las medidas restrictivas para operaciones en el exterior que el gobierno ha puesto en marcha para combatir la elevada deuda pública, el recalentamiento del mercado inmobiliario en la costa del país o las posibilidades de arbitraje internacional.

Además de a estas decisiones, que pueden afectar negativamente, tanto a operaciones en cartera como de inversión directa, la inversión china en la Unión Europea se enfrentará en los próximos ejercicios a una legislación comunitaria más exhaustiva en este rango de operaciones. La iniciativa de tal regulación es consecuencia de la preocupación de países como Alemania, Francia o Italia ante una más que posible oleada de adquisiciones tecnológicas del gigante asiático
—iniciada con la compra de la alemana KUKA a cargo del fabricante de electrodomésticos chino Midea por 4.500 millones de euros—, que podría erosionar las ventajas competitivas de la industria en el Viejo Continente.