El trabajo híbrido ya no es algo inusual en España, es una tendencia laboral que llega para quedarse. Y más desde la pandemia de Covid-19, el punto de inflexión que hizo que muchas organizaciones aceleraran, a un ritmo vertiginoso, la incorporación de las nuevas tecnologías en su día a día.
En la actualidad, son millones los negocios en el mundo que han abrazado esta metodología laboral. ¿Por qué será? A continuación, te contamos todo lo que tienes que saber sobre el modelo de trabajo híbrido, desde qué es exactamente y sus características, hasta sus beneficios e inconvenientes. Porque, evidentemente, también los tiene. Veámoslo.
¿Qué es el trabajo híbrido?
El trabajo híbrido es un modelo laboral que se caracteriza por combinar herramientas digitales con formatos laborales tradicionales. Así, se le permite al empleado la posibilidad de trabajar tanto en remoto, como en las instalaciones físicas de la propia empresa.
A partir de aquí se dan múltiples variables. De hecho, algunas compañías prefieren fijar unos días determinados en los que los trabajadores deben asistir a la oficina y otras, en cambio, lo dejan a su libre elección. En definitiva, son los empleados los que deciden el porcentaje de horas que trabajarán a distancia.
Principales características de este modelo de trabajo
- Uso de las tecnologías. Al igual que otras metodologías laborales contemporáneas, cuenta con las tecnologías de la información y de la comunicación para el desarrollo de su actividad. En un entorno laboral híbrido, lo normal es que las empresas faciliten a sus empleados las herramientas digitales y equipos necesarios para desempeñar sus funciones.
- Equilibrio de los modelos laborales. En la disciplina híbrida conviven dos sistemas de trabajo: el presencial y el remoto. La clave del éxito de un modelo de trabajo híbrido es que ambas metodologías se complementen a la perfección, para que el empleado pueda realizar cualquiera de sus tareas con eficacia, independientemente del lugar en el que se encuentre.
- Relación laboral bidireccional. Obviamente, el trabajo híbrido implica una relación contractual que exige unas responsabilidades, obligaciones y ventajas a cada uno de los actores involucrados. Por ejemplo, la empresa reduce sustancialmente los costes operativos y el trabajador gana en salario, ya que disminuyen los gastos de transporte y alimentación, entre otros.
- Gestión y administración específicas. En un modelo híbrido es vital contar con el soporte de profesionales en sistemas, con el fin de mantener actualizados los equipos y demás software, así como para solucionar cualquier problema informático. Tampoco deben faltar especialistas en recursos humanos con experiencia en la implementación de modelos híbridos.
¿Cómo tienen que ser los espacios de trabajo híbridos?
En un modelo de trabajo híbrido, todo parte de la premisa que se deben “humanizar las oficinas”. Porque el entorno nos influye (y mucho) en nuestra motivación y, por lo tanto, en la productividad.
La oficina pierde protagonismo como ubicación fija en la que desarrollar las actividades laborales diarias y lo gana como espacio de creación colectiva y relación entre compañeros. También conserva su papel de conexión corporativa, de vínculo con el cliente y, en ocasiones, de escaparate de marca.
Como la finalidad de este tipo de instalaciones ha cambiado, también lo ha hecho su diseño. Así pues, los empleados demandan espacios de trabajo que contribuyan a la motivación y a su bienestar. Oficinas más “amables”, con zonas lúdicas e informales (break spaces, zonas de relajación…). De todas formas, es indispensable contar con espacios tecnológicos, ya sea para reuniones virtuales, networking digital o para quien necesite una mayor concentración o privacidad.
Por lo general, los espacios de trabajo híbridos se caracterizan por unas instalaciones diáfanas, donde los empleados no tienen puestos fijos asignados, así como varias zonas comunes y colaborativas. En estas, el trabajador puede relajarse o trabajar, pero de una forma mucho más distendida.
Ventajas e inconvenientes en comparación con el trabajo presencial y remoto
Trabajar a distancia unos días y otros acudir a la oficina tiene sus pros y sus contras. Básicamente, atrapa por la flexibilidad horaria y la reducción de los desplazamientos, al mismo tiempo que permite fomentar la sociabilización y el sentimiento de pertenencia a la organización.
Ahora entenderás por qué los modelos de trabajo híbridos, a diferencia del trabajo remoto o presencial, están ganando adeptos de forma exponencial. Y por qué han pasado de ser una mera tendencia a una necesidad laboral para millones de personas en los últimos años. Se abre el debate.

Ventajas del trabajo híbrido
Seguidamente, enumeramos las principales bondades de los sistemas híbridos, tanto para la propia organización, como para empleados y líderes empresariales. Son las siguientes:
- Mayor flexibilidad. El trabajo híbrido es sinónimo de relación de confianza entre la empresa y el empleado. Cuando esta se da, los trabajadores dispondrán de mucho más poder de decisión para organizarse en su día a día, en comparación con los sistemas tradicionales. De hecho, dependiendo de la política de organización, se podrá escoger cuándo trabajar a distancia y cuándo desde la oficina. En resumen, el trabajo híbrido permite mucha más conciliación laboral que el presencial.
- Ambiente laboral más positivo. Los modelos de trabajo híbridos se cuidan de perfeccionar la experiencia laboral de los usuarios. Y eso se nota. ¿El secreto? Un sistema que se adapte a las necesidades y obligaciones personales de los trabajadores. En cambio, quien trabaja exclusivamente en un sistema remoto suele echar en falta la socialización con el resto del equipo.
- Incrementa la productividad. Cuando se trabaja feliz, se trabaja mejor. Esto es así. Las personas que forman parte de un modelo híbrido están más motivadas y, por lo tanto, demuestran un mayor rendimiento en sus actividades laborales. También se optimizan los tiempos de traslados, hecho que incide de forma positiva en las horas productivas reales.
- Empresas más innovadoras. Las organizaciones que promueven un sistema híbrido no tienen más remedio que mantener al día sus recursos digitales. Y, por lo tanto, suelen estar mucho más preparadas para afrontar los retos tecnológicos venideros, que las compañías que solo apuestan por el trabajo presencial.
- Reduce algunos costes empresariales. A diferencia del modelo de trabajo presencial, permite a las empresas disminuir ciertos gastos, como los relacionados con el lugar de trabajo. Por ejemplo, los costes del alquiler o los suministros.
Inconvenientes del trabajo híbrido
Como cualquier sistema, antes de implementar una transición hacia una empresa hibrida es fundamental que valores muchos aspectos, en especial, sus principales desventajas:
- Requiere una elevada inversión. El formato híbrido, si lo comparamos con el presencial, implica una inversión muy relevante en cuanto al uso de diferentes herramientas y dispositivos digitales.
- No siempre resulta eficiente. Cuidado, porque si en la empresa no se estipula un cierto seguimiento de las tareas y horas de trabajo, la eficiencia podría verse limitada. Esto, obviamente, no sucede en las metodologías más tradicionales. Solución: evaluaciones periódicas y registros de la jornada laboral con un software específico.
- Dificulta el trabajo en equipo. El trabajo híbrido obstaculiza algunas labores empresariales, sobre todo aquellas que se efectúan en grupo. Para mejorar este aspecto, las compañías deben destinar tiempo y recursos en monitorear las actividades en tiempo real de los empleados a distancia.
- Controlar sí o sí las nuevas tecnologías. Es indispensable que los empleados dominen las herramientas digitales para desempeñar con éxito sus funciones. Para ello, la empresa deberá invertir constantemente en formaciones. Este punto debería ser común en todos los modelos laborales: presencial, teletrabajo e híbrido.
Cómo hacer bien una transición hacia una empresa híbrida
El proceso efectivo de planificación y transición de una organización al modelo de trabajo híbrido puede conllevar considerables desafíos, sobre todo para su personal. Aquí tienes los principales:
- Determinar qué puestos son más adecuados para el trabajo en remoto. Para una transición exitosa hacia un formato híbrido, es importante que se analice la idoneidad para el trabajo a distancia de los distintos puestos que configuran la plantilla.
- Definir qué modelo híbrido funcionará mejor en la empresa. En función de cada organización y el organigrama, el sistema híbrido se entenderá de una u otra forma.
- Planificar las estrategias de transición y evaluar los problemas del empleo híbrido. Algunas de las dificultades con las que se topan las compañías en su transición híbrida tienen relación con la promoción de la cultura corporativa, el bienestar de los profesionales y su productividad, la seguridad de la información y los procesos, el mantenimiento del compromiso del talento, la creación de equipos de colaboración y la integración de nuevos empleados.
- Instaurar estructuras de apoyo organizativo, en base a objetivos y responsabilidades. El éxito de la transición hacia un modelo híbrido dependerá de la redefinición del papel de los espacios de trabajo físicos, unas políticas de RRHH que velen por el bienestar y el compromiso del empleado, al igual que una inversión apropiada en software de comunicación y colaboración.
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