En un contexto en el que los efectos del cambio climático son cada vez más evidentes y hay una concienciación mundial sobre la necesidad de apostar por prácticas sostenibles, se hace imprescindible para las empresas de todos los sectores e industrias medir el impacto que genera su actividad en el medio ambiente.
Esta labor tiene un efecto positivo no solo en la salud del planeta, sino también a nivel reputacional para las empresas: medir su impacto ambiental puede llevarlas a posicionarse como agentes de cambio y ejemplo a seguir en la transición hacia modelos de negocio más respetuosos con la Tierra y la vida de las personas.
En este artículo exploraremos las métricas clave y los métodos para medir el impacto ambiental de una empresa y las mejores prácticas que pueden implementarse para reducirlo. También veremos cómo existen programas formativos especializados que contribuyen a impulsar nuestra capacidad de análisis y de liderazgo en políticas de sostenibilidad.
Hacer un estudio sobre el impacto ambiental de la empresa permite identificar áreas de mejora y actuar para reducir su huella ecológica.
¿Qué es el impacto ambiental de una empresa?
Cuando hablamos del impacto ambiental de una empresa hablamos del conjunto de efectos que sus actividades tienen sobre el entorno natural y que pueden manifestarse de múltiples formas: por ejemplo, la contaminación del aire y del agua, un consumo excesivo de recursos naturales, la generación de residuos y la degradación de los ecosistemas, entre otros.
El estudio del impacto ambiental de una empresa permite identificar y cuantificar estos efectos, facilitando la toma de decisiones para mitigar los daños y promover prácticas más sostenibles.

Métricas clave para medir el impacto ambiental de una compañía
Para medir el impacto ambiental de una empresa, se utilizan diversas métricas que permiten evaluar las áreas más críticas. Estas métricas son fundamentales para establecer objetivos ambientales, realizar auditorías y cumplir con normativas internacionales:
1. Huella de carbono
La huella de carbono es una de las métricas más relevantes. Este indicador mide la cantidad total de gases de efecto invernadero (GEI) que una empresa genera directa o indirectamente. Para calcularla, es necesario analizar el consumo de combustibles fósiles y la energía utilizada en la producción y el transporte, entre otros factores.
Las empresas pueden utilizar herramientas y protocolos para calcular su huella de carbono, como el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol). Las emisiones de carbono de las empresas se organizan en los alcances 1, 2 y 3. Las de alcance 1 son directamente generadas por la organización, las del 2 provienen de la electricidad que adquieren y consumen, y las del 3 son producto del resto de su actividad económica, ya sea a través de sus clientes o de sus proveedores.
Por lo tanto, implementar energías renovables, optimizar el transporte y mejorar la eficiencia energética son formas efectivas de disminuir este indicador.
2. Uso de recursos hídricos
Para las empresas, auditar su uso de recursos hídricos pasa por medir su consumo de agua en todas las etapas del proceso productivo. En este ámbito, adoptar medidas para su reutilización o reciclaje contribuirá positivamente a reducir su consumo y su impacto ambiental. Otro aspecto a tener en cuenta en las políticas hídricas es la toma de medidas para evitar y mitigar la contaminación de fuentes de agua cercanas.
3. Generación de residuos
Una gestión adecuada de los residuos es crucial para la sostenibilidad empresarial. Medir la generación de residuos implica no solo cuantificar la cantidad de residuos sólidos que se producen, sino también evaluar cómo se manejan. El reciclaje, la reducción en origen y la reutilización son estrategias que permiten minimizar el impacto ambiental de las empresas en este ámbito.
Muchas empresas optan por implementar políticas de residuos cero, mediante la reutilización de materiales y la innovación en los procesos de producción.
4. Consumo de energía
El consumo energético es otro aspecto crítico para medir el impacto ambiental de una empresa. Este indicador evalúa la cantidad de energía utilizada y su fuente, ya sea electricidad, combustibles fósiles o energías renovables.
En este punto, las empresas pueden recurrir a auditorías energéticas externas para definir los puntos de mejora y adoptar soluciones tecnológicas que optimicen el consumo, como la instalación de sistemas de iluminación LED, el uso de maquinaria eficiente y la implementación de sistemas de energía renovable.
Apostar por la eficiencia energética es fundamental para reducir las emisiones de carbono y reduce además los costes operativos.
5. Impacto social
El impacto ambiental de una empresa no se limita a los aspectos relacionados con la sostenibilidad; también incluye el impacto social que sus actividades generan en su entorno. Esto abarca múltiples aspectos que forman parte de la responsabilidad social corporativa de una empresa, desde la creación de empleo y la mejora de la calidad de vida, hasta los posibles efectos negativos como la contaminación del aire o el desplazamiento de poblaciones.
En definitiva, medir el impacto ambiental implica también realizar estudios que evalúen tanto los beneficios como los riesgos que una empresa puede generar en su comunidad.
6. Kilómetros de la cadena de suministro
El transporte y la logística de la cadena de suministro pueden producir una gran cantidad de emisiones de carbono, especialmente en empresas que operan a nivel internacional. Medir los kilómetros de la cadena de suministro requiere calcular la distancia total que recorren los productos, desde la adquisición de materias primas hasta la entrega final al cliente.
Reducir la huella de carbono en la cadena de suministro puede lograrse mediante la optimización de rutas, el uso de vehículos eléctricos o el fomento de proveedores locales, que minimicen las distancias y, por extensión, las emisiones.
¿Qué pueden hacer las empresas para reducir su impacto ambiental?
Como hemos ido viendo en el apartado anterior, las empresas tienen varias opciones para reducir su impacto ambiental. Estas acciones no solo benefician al medio ambiente, sino que también mejoran la reputación de la empresa y pueden generar un ahorro de costes a largo plazo.
En resumen, entre las medidas más eficaces se encuentran:
- Implementar sistemas de gestión ambiental basados en normas internacionales, como la ISO 14001.
- Apostar por tecnologías limpias: equipos de bajo consumo energético y de bajas emisiones, lámparas LED, procesadores sin estaño, purificadores de agua, refrigerantes sin CFC o gasolinas sin plomo, entre otros.
- Fomentar la economía circular, reduciendo el consumo de recursos y aumentando la reutilización y el reciclaje.
- Invertir en energías renovables para reducir la dependencia de combustibles fósiles.
- Optimizar la cadena de suministro para minimizar las emisiones de carbono relacionadas con el transporte.
- Contar con profesionales expertos en impacto ambiental, que dominen las herramientas y métodos de análisis y desarrollen las políticas sostenibles de la compañía.
Métodos para medir el impacto ambiental de una empresa
Para medir el impacto ambiental de manera efectiva, las empresas deben recurrir a métodos y herramientas estandarizadas que les permitan obtener datos precisos y comparables:
1. Normas y protocolos internacionales
Una de las formas más fiables de medir el impacto ambiental es a través de la implementación de normas internacionales, como la ISO 14001, que establece los requisitos para un sistema de gestión ambiental efectivo. Otras normas relevantes son el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero, antes mencionado, y las directrices del Global Reporting Initiative (GRI), que ayudan a las empresas a medir y reportar su impacto de manera transparente y objetiva.
2. Evaluaciones y auditorías ambientales
Las evaluaciones ambientales permiten a las empresas identificar los riesgos y oportunidades asociados a sus actividades, mientras que las auditorías son herramientas clave para asegurar que se cumplan los objetivos y normativas ambientales. Estas auditorías pueden ser internas o externas y ayudan a verificar si una empresa está cumpliendo con sus compromisos ambientales.
3. Informes de sostenibilidad
Los informes de sostenibilidad son documentos en los que las empresas comunican sus esfuerzos y resultados en términos de impacto ambiental. Estos informes no solo son útiles para medir el desempeño ambiental, sino también para mejorar la transparencia y la relación con los inversores, clientes y otros grupos de interés.
4. Seguimiento de metas ambientales
Establecer metas claras y medibles es esencial para reducir el impacto ambiental. Sin embargo, también es crucial contar con herramientas que permitan hacer un seguimiento constante del progreso hacia esas metas. Las empresas pueden utilizar tecnologías avanzadas, como sensores y software de monitoreo, para obtener datos en tiempo real y tomar decisiones informadas.

El papel crucial de los expertos en impacto ambiental
Como decíamos anteriormente, contar con expertos en impacto ambiental y sostenibilidad es esencial para que las empresas puedan gestionar eficazmente su huella ecológica y desarrollar estrategias que promuevan la innovación sostenible.
Existen múltiples programas formativos que dan respuesta a la alta demanda de expertos en sostenibilidad empresarial.
Conscientes de la creciente necesidad de este perfil altamente especializado, Esade ofrece programas para dar respuesta a estos desafíos: el Programa de Desarrollo de Estrategias de Sostenibilidad, por ejemplo, se centra en la innovación y el reporting ESG (Environmental and Social Governance), proporcionando a los profesionales herramientas para integrar la sostenibilidad en el corazón de sus organizaciones.
Además, el Programa de Especialización en Sostenibilidad y el curso de Liderazgo e Innovación Social ofrecen una formación más profunda en la gestión sostenible y el impacto social.
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