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Mesa redonda: Hacia dónde va la colaboración entre empresas y ONG
CaixaForum Madrid - 8 de febrero de 2012

 

Ante los grandes retos a los que se enfrentan las sociedades en el siglo XXI, se reclama a las organizaciones de la sociedad civil y a las empresas que colaboren más estrechamente, que innoven y que exploren nuevas aproximaciones a estos desafíos contemporáneos. Las colaboraciones entre empresas y ONG requieren equipos de personas que sepan atender las demandas de la sociedad en la que viven, que hayan aprendido a aproximarse a los retos que quieren afrontar de forma diferente y que conozcan muy bien el terreno que pisan.

El objetivo de esta mesa redonda fue debatir, con los miembros de la mesa y las personas asistentes, sobre la evolución de las distintas formas de colaboración entre organizaciones y el desarrollo de la filantropía en la elaboración de proyectos conjuntos, y encontrar las principales claves para que estas relaciones sean fructíferas.

Participaron en ella:

  • Esther Trujillo, directora del Gabinete Institucional y Diplomacia Corporativa de Meliá Hotels International
  • Marisol García, directora de la Fundación Hazloposible
  • José Manuel Sedes, manager de sostenibilidad de Vodafone España
  • Ariadna Bardolet, subdirectora del Área Internacional de la Fundació ”la Caixa”
  • Presentador y moderador: Ignasi Carreras, director del Instituto de Innovación Social de ESADE

La colaboración entre sectores tiene, en la actualidad, una dimensión estratégica muy amplia. Es necesario entender que los retos actuales necesitan de la acción de todos los actores sociales, y es a partir de esta colaboración que se puede contribuir a la creación de mayores y mejores respuestas a las demandas actuales. Encontramos varios tipos de organizaciones que colaboran de forma alineada para conseguir elaborar una respuesta estratégica conjunta. Es a partir de la diversidad que sumamos capacidades.

Desde el año 2008 hasta el 2010, el Instituto de Innovación Social realizó un análisis de la filantropía de las empresas que formaban parte del IBEX 35 con el objetivo de detectar tendencias. El primer año de análisis, 2007, coincidió con el momento previo a la crisis, en el que se detectó una clara caída de la aportación de las empresas a la acción social (generalmente, las empresas que forman parte del IBEX 35 suelen aportar un 1 % de los beneficios netos a causas sociales). El análisis concluyó que resultaba evidente que la caída de sus beneficios había supuesto una disminución en las cantidades aportadas y destapó una tendencia a la consolidación de los siguientes seis aspectos:

1. Las grandes empresas españolas, al igual que ocurre en otros países, están trabajando para alinear su acción social y su filantropía con la visión estratégica de la organización.
2. Las organizaciones apuestan por invertir en menos proyectos, pero de forma más focalizada.
3. El rol que desempeñan estas empresas está migrando: están pasando de ser unas simples empresas donantes a ocupar posiciones que les permitan aportar más valor e ir más allá.
4. El cambio en la forma de relacionarse con las organizaciones es evidente; se percibe la voluntad de encontrar socios estratégicos y de aparcar la necesidad de trabajar con gran cantidad de organizaciones.
5. La implicación aumenta, por parte de los puestos directivos, lo que aporta más continuidad a los proyectos e iniciativas.
6. La dificultad para medir el impacto de las acciones realizadas se hace evidente.

El 29 de abril de 2010, desde el Instituto de Innovación Social, realizamos el taller Empresas-ONG con el fin de discutir sobre los factores que influyen en el proceso de colaboración. Se constató que el hecho de que compartir objetivos y de que tanto estos objetivos comunes como el papel de cada uno de los participantes resulten claros facilitan la colaboración. El diálogo y la confianza son factores que facilitan y ayudan, sobre todo cuando existe coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. La profesionalidad y la transparencia son esenciales en el buen funcionamiento de estas relaciones.

Experiencias de colaboración

Ariadna Bardolet comentó, basándose en su experiencia, que las organizaciones, especialmente en momentos de crisis, se necesitan entre ellas; por ello, en la misión y visión de su organización está la colaboración con otras entidades. Con el ejemplo del Programa de Cooperación, que nació en 1997, explica que siempre se han buscado contrapartes conocedoras del día a día de los países en los que actúan. El rol de la fundación social pasó de ser un simple financiador, en un inicio, a buscar un impacto socioeconómico mediante posiciones de mayor implicación en la rendición de cuentas, posteriormente. Según su perspectiva, las empresas se deben socializar más y las ONG economizarse más.

Por su parte, José Manuel Sedes comentó que la colaboración es fundamental para lograr sociedades más sostenibles, puesto que, en una colaboración, cada cual aporta lo mejor de sí mismo para mejorar la sociedad y el entorno. Puso, como ejemplo, el aumento de la colaboración entre diferentes entidades para atender a los colectivos específicos en riesgo de exclusión social a raíz del incremento del número de personas sin hogar, surgido a causa del actual contexto económico.

Actualmente, los retos de sostenibilidad son atendidos desde una perspectiva global y se pueden clasificar en cinco categorías. Se parte del conocimiento del entorno para poder ver qué acciones se pueden realizar:

1. Actuaciones mediante la colaboración material. Con la reducción del número de aportaciones se buscan otras alternativas, como las aportaciones mediante productos y servicios.
2. Actuaciones mediante la involucración de los empleados. Se pueden realizar acciones de voluntariado corporativo e implicarse mediante microaportaciones.
3. Colaboración mixta: combina la aportación económica y la implicación de los trabajadores.
4. Colaboración de tipo estratégico: la ONG se convierte en una fuente de innovación sostenible.
5. Creación de organizaciones conjuntas.

Durante el análisis de las perspectivas futuras, se comentó que los ámbitos de colaboración mediante aportaciones económicas directas son cada vez más complicados, por lo tanto, es necesario buscar nuevas vías de colaboración que potencien el uso adecuado de las posibilidades que ofrecen las empresas en cuanto a productos y servicios.

Se marcó como tendencia que, en la actualidad, se están desarrollando más acciones sociales que medioambientales, y que, para que el voluntariado sea una opción interesante para las ONG, la empresa debe transformarse en un canal de ayuda permanente y presentar opciones de voluntariado que duren más de un único día.

Esther Trujillo consideró que es necesario comunicar más las alianzas estratégicas y que, ahora, la RSE se percibe como una oportunidad más interna que externa para las organizaciones, que permite cohesionar plantillas, entre otros aspectos.

También relató que, en su organización, estaban comprometidos socialmente, pero buscaban una causa. Por esto, se focalizaron en la infancia –concretamente, en la explotación sexual infantil asociada al turismo– y, así, establecieron una relación estrecha con UNICEF. Expuso este ejemplo de colaboración con UNICEF porque, en este caso, es necesario ir más allá de una aportación económica o una sensibilización, hay que hacer mucho énfasis en la implicación de los clientes y los trabajadores, así como no confundir el rol con una alianza y centrarse en el objetivo.

Las colaboraciones buscan organizaciones que se complementen y, para Trujillo, los grandes retos son los siguientes:
 

1. Profesionalización de las alianzas: personalizar la relación con rigor, evitando ruido y efectismo, con transparencia y profundidad.
2. Afianzamiento de la complicidad y la implicación de todos los agentes sociales; hacer sector.

En su intervención, Marisol García remarcó la importancia de gestionar las relaciones a largo plazo, de mimar y mantener la relación viva, y de presentar nuevos retos para volver a ilusionarse.

Según García, la duración y el impacto del proyecto son directamente proporcionales al nivel de implicación de las ONG. Si únicamente llega dinero, la relación posiblemente se recortará, pero, si existen más aportaciones, como una fuerte implicación, la relación llegará más lejos. Si existe una buena sintonía y se pueden implicar personas del comité o del patronato, debe intentar hacerse.

También es necesario valorar lo que la ONG aporta más allá de las acciones, como, por ejemplo, la legitimidad ante la sociedad, el conocimiento del sector u otros valores que hay que tener en consideración.

En estos tiempos, la aproximación a la empresa no debe hacerse con un proyecto cerrado, sino que hay que acercarse a nivel de objetivos y dejar un espacio para que la empresa pueda aportar algo. Sin embargo, a pesar de la flexibilidad, no se debe perder de vista el objetivo.

Según Marisol García, los retos que se plantean en el futuro son los siguientes:

  • Evolucionar hacia una colaboración de grupos de interés.
  • Diseñar conjuntamente los proyectos.
  • Crear organizaciones conjuntas.
  • Exigir la presentación de resultados e impactos detallados y la profesionalización de las áreas de RSE de las empresas: al presentar un presupuesto, no desean ver el valor del proyecto, sino el coste que tiene.
  • Fomentar una mayor exigencia para que el proyecto resulte una ventaja competitiva para las entidades.
Para más información:
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