Boletín del Instituto de Gobernanza y Dirección Pública de ESADE Català | English
La importancia y el momento de la evaluación
La evaluación de las políticas públicas constituye uno de los retos claves para la política y la gestión pública del siglo XXI. Es una disciplina basada en el análisis sistemático de información sobre las actividades (políticas, programas, servicios...) de los actores públicos, con el fin de mejorar el resultado de dichas actividades en relación con determinados criterios de valor, así como identificar las causas que puedan explicar por qué se han producido estos resultados y no otros.
15/06/2009 - Joan Subirats


Bien aplicada, la evaluación puede contribuir a aumentar:

  • La racionalidad y la coherencia en la toma de decisiones. 
  • La eficiencia y la eficacia en el uso de los recursos.
  • El aprendizaje y la capacidad de adaptación, a través de la innovación.
  • La transparencia y la participación efectiva de los ciudadanos en las instituciones.

Pese a que resultan evidentes sus potenciales virtudes, hasta el momento la evaluación como disciplina científica y como capacidad técnica no se ha desarrollado plenamente más que en un número muy reducido de países. En España y en Cataluña, durante demasiado tiempo se ha confundido la evaluación con el control, y el concepto de control se ha limitado a asegurar la ausencia de prácticas explícitas de corrupción.

Afortunadamente, cada vez existe una mayor consciencia de la necesidad de que las instituciones sean evaluadas también en su capacidad para generar valor público, y no únicamente las del sector público en sentido estricto, sino también el conjunto de agentes del segundo sector y el tercero, empresas y entidades sin ánimo de lucro que, de una u otra forma, colaboran en la producción de servicios públicos. Así, la evaluación se está convirtiendo en una exigencia para la aprobación de los programas y las ayudas públicas.

Las administraciones han ido reaccionando a esta demanda y han emprendido el camino hacia la institucionalización de la evaluación. En 2006, el Gobierno de España creó la Agencia Estatal de Evaluación de las Políticas Públicas y la Calidad de los Servicios (AEVAL), como instrumento para implantar progresivamente la evaluación en todos los ámbitos de la Administración, desde el reconocimiento de la pluralidad de actores ya implicados en esta materia. También a escala autonómica y local se han ido creando, de forma dispersa pero ya significativa, departamentos
para la evaluación de las políticas. Asimismo, son remarcables los ámbitos sectoriales en los que la evaluación ya se halla plenamente implantada, como el educativo (informes PISA, AQU), el sanitario (ranking de hospitales) o el de la cooperación internacional, y ésta se ha convertido en un elemento clave –en ocasiones, controvertido– en el debate público sobre las mencionadas políticas.

Podemos considerar, pues, que está emergiendo en España un sistema público de evaluación, prometedor y con mucho futuro, pero aun carente de articulación y de compromiso político. Todavía permanecen grandes espacios “libres de evaluación”, y existen grandes dificultades para evaluar las políticas públicas de nueva generación: es muy difícil identificar sus objetivos, y todavía más cuantificarlos.

Paralelamente al mosaico institucional, también es diverso y plural el escenario relativo a las universidades, a los centros de investigación y a las empresas de consultoría dedicadas a la creación de conocimiento sobre la evaluación. Existe, pues, un gran potencial para avanzar, pero para ello es preciso profundizar en el intercambio de experiencias, para contrastar métodos y resultados, y así configurar progresivamente una base conceptual compartida. Se están llevando a cabo muchas iniciativas, y de gran interés, pero la difusión de los trabajos ha sido más bien escasa, circunstancia que ha dificultado, en gran medida, la incorporación de los aprendizajes.

La Sociedad Española de Evaluación (SEE) ha trabajado, desde su creación, con el objetivo de constituir y consolidar una “comunidad de evaluadores”. La VI Conferencia de la SEE, celebrada los días 6, 7 y 8 de mayo de 2009 en Barcelona, organizada con el apoyo de administraciones públicas y universidades, se concibio como un punto de encuentro de representantes institucionales, investigadores y profesionales de la evaluación para la presentación y el debate acerca de los trabajos más recientes -artículos, casos prácticos...- de evaluación de las políticas públicas. Con ello, también se pretendía crear una red y avanzar en la arquitectura institucional de la evaluación.

Las conferencias de la SEE siempre han apostado por un tema central, y la de Barcelona estuvo dedicada, en buena medida, a la evaluación de las políticas y los servicios públicos locales. Existía un motivo institucional en esta elección: en 2009 se celebra el 30 aniversario de la elección de los primeros ayuntamientos democráticos.

Sin embargo, la elección no respondía únicamente a los avatares del calendario. Dejamos atrás una etapa excepcional en la que, gracias a una confluencia de factores, los gobiernos locales han tenido la oportunidad de expandir la oferta de equipamientos y servicios públicos hasta unos niveles que habrían sido impensables años atrás, así como de intentar nuevas iniciativas, con mayor o menor acierto, en las políticas sociales, en la gestión urbanística, en las prácticas participativas, etc. En estos años, los ayuntamientos han ganado peso político y capacidad institucional y, a su vez, han afrontado nuevas necesidades y han asumido mayores compromisos, en forma de programas y servicios, con respecto a la ciudadanía. Ahora, con el cambio de ciclo económico, parece indudable que nos hallamos también ante el final de un modelo basado en el crecimiento y la expansión en todos los ámbitos.

En cualquier caso, la actual congelación de proyectos y presupuestos no debería comportar una reducción de la capacidad de los gobiernos locales para incidir, de forma positiva y significativa, en la cohesión social y en la calidad de vida de la ciudadanía. Porque en un contexto de creciente fragilidad económica y social, las demandas expresadas ante los ayuntamientos como instituciones más próximas a los problemas no disminuyen, sino más bien al contrario. La necesidad del momento es, pues, dotarse de una mayor capacidad política para discriminar entre lo urgente, lo necesario y lo accesorio, y de una mayor capacidad de gestión para mejorar la eficiencia y la eficacia del sector público local.

En este contexto, consideramos particularmente relevante que pudiesen aportarse pistas, pautas y ejemplos sobre cómo mejorar las políticas públicas locales a través de la evaluación. Por todo ello, la conferencia de la SEE propuso a expertos y profesionales del ámbito local que presentaran sus experiencias y sus prácticas significativas, con la voluntad de que éstas puedan extenderse progresivamente al conjunto del país.

 

Para más información, visite: www.conferenciaevaluacion.com

 


Joan Subirats es presidente del Comité Científico de la VI Conferencia de Evaluación de las Políticas Públicas, y director del Instituto de Gobierno y Políticas Públicas de la Universidad Autónoma de Barcelona

 

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