Existen, sin embargo, cada vez más estudios críticos en su mayor parte con esta perspectiva de “modernización como convergencia”. Investigadores como Peters (1996), Hood (1998) y Pollitt y Bouckaert (2004) han llamado la atención sobre modelos y pautas de reforma divergentes. Sus análisis y estudios minuciosos han demostrado que la reforma al estilo del nuevo modelo de gestión pública (NPM) de los sistemas de administración pública del mundo desarrollado se ha caracterizado por la heterogeneidad y por diferencias significativas en los enfoques nacionales más que por la aplicación homogénea de un modelo tipo nueva gestión pública para cada sistema de funcionariado. Además, han subrayado el desacuerdo sustancial existente sobre el carácter preciso del modelo estilo nueva gestión pública que parece comprender constelaciones incómodas de subparadigmas políticos no siempre fácilmente conciliables entre sí.
En un estudio publicado recientemente que lleva por título Reform and Leadership in the Public Sector (Wallis, Dollery y McLoughlin, 2007) tomamos este debate como el punto de partida para una discusión más en profundidad de dos temas extensos que pocas veces son tenidos en cuenta de manera conjunta. El primero hace referencia al ámbito y los límites del papel que los economistas han desempeñado en estos procesos de reforma, no sólo en cuanto a facilitar los modelos analíticos que pueden guiar las reformas sino también a su contribución al liderazgo político necesario para desarrollarlas en una dirección coherente. El segundo guarda relación con la importancia de desarrollar el liderazgo en todos los niveles del sector público para aprovechar las oportunidades que las reformas han generado para crear nuevas fuentes de valor público. La cuestión de si los economistas pueden desarrollar una valoración suficiente de liderazgo es un importante objeto de interés en este libro.
La economía ha realizado una aportación relativamente pequeña y limitada al gran número de obras publicadas sobre el tema del liderazgo en el ámbito de las humanidades y las ciencias sociales. Por otra parte, los expertos en management han desarrollado, aplicado y recurrido extensamente a estos estudios cuando han buscado asesorar a sus clientes de los sectores público y privado sobre el desarrollo de sus capacidades de liderazgo. Nosotros sugerimos que un punto de partida para una teoría económica del liderazgo es la noción de que los seguidores están dispuestos a otorgar a líderes identificables crédito para iniciativas triunfadoras que dependan de su compromiso para compensarles por el riesgo de que se les haga responsables de los fracasos. Si este crédito es determinado tanto por la buena voluntad de los miembros del grupo para tolerar la reclamación de crédito para su compromiso por parte del líder como por la disposición del líder para confiar en ellos a la hora de mantener este compromiso, entonces, con ese equilibrio, un nivel sostenible de compromiso se asociará al nivel de crédito que los miembros del grupo y el líder aceptan que debería otorgarse al líder. Para mantener estos niveles de compromiso frente a desilusiones acumuladas, los líderes deben tener o desarrollar la capacidad de reforzar la esperanza que los miembros del grupo depositan en su propia capacidad de mantener su compromiso con las iniciativas del grupo. Esta capacidad estará relacionada con la inteligencia emocional con la que los líderes adapten sus estilos a las exigencias de la situación.
Sostenemos que esta teoría económica del liderazgo es “más rica” que los modelos “de talla única” adelantados por otros economistas en la medida en que explica por qué pueden requerirse diferentes estilos de liderazgo para mantener el efecto inspirador de la dirección sobre el compromiso del seguidor. También es aplicable más allá del contexto del grupo pequeño. En particular, puede proporcionar el marco de trabajo para discutir los tipos de liderazgo político que políticos, burócratas y los principales “actores sociales” pueden ejercer mediante redes políticas. Además, su idea de liderazgo como una capacidad para inspirar a través del ejercicio de la inteligencia emocional puede explicar por qué puede existir demanda para el tipo de programas vanguardistas de desarrollo del liderazgo abordados en el capítulo final del libro.
Un mensaje fundamental de nuestro libro es que los economistas pueden entender y valorar por qué puede existir una demanda de programas que desarrollen las capacidades de liderazgo en el seno de organizaciones del sector público. Ofrecer en la práctica estos programas se halla, sin embargo, más allá de sus conocimientos especializados. Para hacerlo, deben esperar a que expertos en management usen el mix constituido por métodos como la “evaluación del desempeño de 360º”, el coaching, el mentoring y el aprendizaje activo (action learning), propio de los programas de desarrollo del liderazgo más avanzados. De este modo, podría emerger una “nueva división del terreno” en la que los economistas no sólo se uniesen a los expertos en Management en el diseño de los sistemas necesarios para mejorar la capacidad del estado, sino también para reconocer la necesidad de desarrollar la capacidad de sus funcionarios para liderar el cambio. Ello podría requerir una perspectiva más amplia en la que los problemas de gobierno no fuesen vistos tan sólo como síntomas de incentivos insuficientes, débiles o perversos. También se tiene que prestar atención a los síntomas del “fracaso del aprendizaje”, que pueden ser abordados mediante programas que proporcionen a los líderes la esperanza de que, a través de su cambio personal y cambiando la manera en que perciben “su mundo” puedan desarrollar su capacidad de liderar un cambio que merece la pena.
Joe Wallis es profesor de Economía y Administración Pública en la School of Business and Management de la Universidad Americana de Sharjah, en Sharjah, Emiratos Árabes Unidos. Brian Dollery es profesor de la School of Economics de la Universidad de Nueva Inglaterra, en Armidale, Australia. Linda McLoughlin es consultora de management en talleres sobre liderazgo en Dublín, Irlanda.
Bibliografía
Hirschman, A. O. (1991) The Rhetoric of Reaction. Princeton: Princeton University Press.
Hood, C. (1998) The Art of the State: Culture, Rhetoric, and Public Management. Londres: Oxford University Press.
Peters, B. G. (1996) The Future of Governing: Four Emerging Models. Lawrence, Kansas: University Press of Kansas.
Pollitt, C.; Bouckaert, G. (2004) Public Management Reform: A Comparative Analysis. 2.ª ed. Oxford: Oxford University Press.
Wallis, J.; Dollery, B.E.; Mcloughlin, L. (2007) Reform and Leadership in the Public Sector. Cheltenham: Edward Elgar.