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El desarrollo del consumo colaborativo no tiene vuelta atrás, según expertos reunidos hoy en ESADE
Adolfo Ramírez, director general de Tecnología y Operaciones de Santander España: “La empresa tiene que cambiar drásticamente su cultura y pasar de concepto de consumidor al de colaborador” “Aún quedan obstáculos de índole regulatoria, pero afortunadamente tenderán a desaparecer porque la economía colaborativa ha venido para quedarse”, comenta María Álvarez, responsable de Asuntos Públicos, Regulatorios e Institucionales de la Asociación Española de la Economía Digital
Madrid, 15 de Marzo de 2016
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“La tecnología ha generado nuevos modelos de negocio que usan un lenguaje diferente y con los que las organizaciones tradicionales están obligadas a entenderse”, ha afirmado Xavier Busquets, profesor de Estrategia Digital de ESADE Buisness & Law School, quien ha sentado a la mesa redonda “Economía colaborativa: explorando retos sociales y económicos”, a compañías de diferente naturaleza para hablar del nuevo ecosistema de oferta y demanda. Un entorno en el que “el consumo colaborativo ya no tiene marcha atrás”, como ha asegurado Adolfo Ramírez, director general de Tecnología y Operaciones de Santander España, quien ha compartido experiencias hoy en ESADE con María Álvarez, responsable de Asuntos Públicos, Regulatorios e Institucionales de la Asociación Española de la Economía Digital, y responsables de diferentes empresas que tienen como modelo de negocio la economía colaborativa.

Para Ramírez, que ha querido aportar las reflexiones de la empresa tradicional en este ámbito, hay tres grandes factores que han conducido al consumo colaborativo: “La crisis económica, la optimización en el uso de las tecnologías y el cambo social derivado de ésta. La empresa tiene que cambiar drásticamente su cultura, transformarse desde la base y pasar de conceptos como la propiedad, al acceso; de la marca, a la reputación y, sobre todo, del consumidor, al colaborador”, ha reconocido  el director general de Tecnología y Operaciones de Santander España, quien ha señalado que, según un estudio de PwC, “la economía colaborativa habrá generado en 2025 más de 335 billones de euros. “Tenemos que ver esta situación como una oportunidad, no como una amenaza”, ha advertido.

A tal fin, Ramírez ha enumerado las diferentes vías que tienen las entidades financieras para subirse al tren de la colaboración, como “start ups, innovación, análisis de big data y colaboración con la competencia”, y, en referencia a esta última, ha querido destacar la plataforma común de pago con móvil en la que varias entidades financieras comenzarán a hacer pruebas en los próximos meses.

En relación al resto de compañías de naturaleza tradicional, Adolfo Ramírez, director general de Tecnología y Operaciones de Santander España, ha destacado seis formas de reaccionar ante la llegada del consumo colaborativo. Dos no recomendables, “ignorar y generar lobbys para hacer presión y denunciar”; y cuatro que mantienen el mismo espíritu de colaboración, “esponsorizar, invertir o comprar, llegar a acuerdos y recircular productos”.

 

Del turismo y el transporte a la educación y las finanzas

Desde la Asociación Española de Economía, que representa a más de 500 empresas especializadas en economía colaborativa, María Álvarez ha destacado la importancia de esta actividad en el desarrollo de riqueza y la creación de empleo. Un progreso que se enfrenta aún a varias trabas, como por ejemplo, “obstáculos de índole regulatoria, pero que afortunadamente tenderán a desaparecer porque la economía colaborativa ha venido para quedarse. La Unión Europea publicará próximamente un guide line y pronto veremos cómo se pasará de la regulación horizontal, más generalista, a otra más vertical, especialmente en los sectores del turismo y el trasporte”.

Para ver cuáles son las necesidades específicas de cada sector en este ámbito, la mesa redonda organizada  por el Club Digital Business & ICT ESADE Alumni ha reunido también a representantes de los anteriores sectores y de otros dos más, el de la educación y el de las finanzas, quienes han explicado los pecularidades que diferencian y avalan el consumo colaborativo en cada uno de ellos.

Chema González-Soto, director de Estrategia y Desarrollo de Negocio de BeMate.com, start up de la empresa Room Mate, ha querido destacar que esta compañía, originalmente con hoteles en propiedad, ha sabido ver las posibilidades de modelos como Airbnb, que ponen en contacto turistas y propietarios de inmuebles vacíos, e implementarlos “fortaleciendo sus virtudes y cubriendo sus carencias. ¿Si ya tienes un hotel, ¿por qué no sacar partido también a las infraestructuras libres que hay alrededor de él?”, ha afirmado.

Por su parte, Inés de Saralegui, cofundadora y directora de Respiro, una plataforma para compartir vehículos, destaca también el beneficio económico. “Es una puesta por el transporte sostenible —argumenta—. que puede favorecer un ahorro de entre 3.000 y 4.000 euros al año. Nuestra propuesta de valor, además de a la comunidad, es a todo tipo de instituciones. De hecho, ahora estamos hablando con Metro de Madrid”.

“Afortunadamente, nuestro sector es de los pocos en los que no ha aparecido ningún lobby que hiciera presión para expulsarnos del mercado”, comenta Miguel Caballero, socio y fundador de Tutellus, plataforma de aprendizaje colaborativo. “El verdadero enemigo de la educación es la apatía”, añade mientras reconoce que ya se ha aliado con varias universidades para luchar juntas ante esta amenaza.

Finalmente, Mireia Badía, fundadora de Grow.ly, que basa su modelo de negocio en el crowdlending [préstamo privado], ha explicado la razón de ser de su compañía también por el excedente, en este caso financiero, y la necesidad de colaboración. “Hasta ahora ha habido una gran dependencia de los bancos a la hora de la financiación y ésta no es una alternativa, sino una fuente más”, comenta mientras destaca que, “en el futuro, empresas y hogares se financiarán con una mezcla de este tipo de servicios que, además, empiezan a estar regulados”. “En nuestro caso vamos más adelantados
—explica—, nos regimos por una Ley 5/2015 del 28 de abril y en breve también estaremos regulados por la CNMV”.