La UE también prioriza América latina

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La UE también prioriza América latina

Jaume Giné Daví
  • Departamento de Derecho
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Diari de Tarragona
12 de septiembre de 2017

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La política comercial exterior de la Administración estadounidense abre unas ventanas de oportunidades para la UE en Asia-Pacífico y América Latina

Donald Trump, recién sentado en la Casa Blanca, enterró con sendos plumazos el Acuerdos Transpacífico (TPP) y Transatlántico (TIPP). La UE reaccionó acelerando las negociaciones de un Acuerdo de libre comercio con Japón que fue rubricado el 6 de julio en Bruselas a la víspera de la cumbre del G20 presidida por Ángela Merkel en Hamburgo. Y también prioriza sendos acuerdos comerciales con Méjico y Mercosur. Cabe recordar que el TPP había sido firmado también por cuatro países del continente americano: Canadá, Méjico, Perú y Chile. Bruselas seguirá apostando por el Libre Comercio aprovechando los titubeos de un impetuoso presidente proteccionista y nada diplomático que parece gobernar a golpe de “Twitter”.

Las contradicciones de Trump se manifiestan con su posición sobre el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (NAFTA o AELA). Tras haberlo denunciado en enero, EEUU inició el 16 de agosto una primera ronda de renegociaciones con Canadá y Méjico, seguida de una segunda ronda el 1 de septiembre en Méjico. Las presiones para su rescate llegaron desde las empresas estadounidenses sabedoras de la gran interdependencia de tres economías que engloban un mercado de 470 millones de  habitantes. Las renegociaciones de un NAFTA 2 se presentan duras y largas, sobre todo para Méjico, que precisa cerrar un acuerdo antes de las elecciones presidenciales previstas en julio de 2018. Trump, obsesionado con corregir el alto déficit comercial de EEUU con su vecino del sur (60.000 millones de $), lo podrá difícil. Mientras tanto, el Acuerdo de libre comercio entre la UE y Canadá (CETA) podría entrar provisionalmente en vigor el 21 de septiembre, incluso antes de ser ratificado por todos los parlamentos europeos y regionales.

Las negociaciones de la UE con Méjico arrancaron el 25 de mayo de 2016, se celebró una tercera ronda el 5 de julio y  se pretende cerrarlas antes de finalizar 2017. Bruselas ya firmó un acuerdo comercial con Méjico en 1997, pero el nuevo será más ambicioso en los sectores agrícola e industrial, en el acceso a los mercados públicos y servicios y en la protección de los derechos de la propiedad industrial e intelectual. La UE es, tras EEUU y China, el tercer socio comercial de Méjico. Y Méjico debe diversificar su comercio exterior. En 2016, el 81% de sus exportaciones fueron a EEUU.

Las negociaciones con Mercosur (Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay y Venezuela, aunque este último país quedará fuera del acuerdo), vienen de lejos. Se iniciaron en 1999. Pero tras muchas frustraciones, en la 28ª ronda celebrada el pasado 7 de julio se dio un salto hacia adelante para intentar cerrar un texto antes de fin de año. Las discusiones se centran especialmente en el sector agrícola con Argentina y Brasil. La UE es el primer socio comercial y el destino del 21% de su comercio exterior de Mercosur. En 2016, las exportaciones de la UE alcanzaron los 43.000 millones de euros y las importaciones casi 42.000 millones. Un acuerdo impulsaría unos intercambios con un área económica que para la UE solo representan el 2,5% de las exportaciones y el 2,4% de las importaciones. El acceso de Mauricio Macri y Michel Temer a las presidencias de las dos principales economías sudamericanas facilitó un acuerdo comercial que generará grandes oportunidades para nuestras empresas de los sectores agroalimentario y manufacturero.

Los acuerdos de la UE con Méjico y Mercosur coinciden, según el último informe del FMI del 24 de julio, con unas buenas previsiones de crecimiento mundial (3,5%) y de la zona euro (1,9%). También mejora América latina. Méjico, a pesar de las tensas relaciones comerciales con EEUU, está creciendo un 2,7% y el peso es más fuerte que en noviembre de 2016. Argentina está creciendo un 2,7% y  Brasil con un 0,6% parece salir de tres años de la recesión económica. Chile, Colombia y Perú pueden crecer entre un 2% y un 3%. Bolivia hasta un 4% y Uruguay un 1,6% y suma 15 años de crecimiento ininterrumpido. El contexto de mejora del comercio mundial ayuda pero no cabe echar las campanas al vuelo. Muchas reformas estructurales siguen pendientes en América latina. El gran boom de las “commodities”, gracias a la cuantiosa demanda china, impulsó las economías de la región muy rica en recursos naturales. Pero la brusca caída de los precios a partir de 2010 provocó unos elevados déficits fiscales y un endeudamiento difícil de rebajar. También persisten los riesgos e incertidumbres políticos. El presidente brasileño Michel Temer perdió el apoyo popular tras ser investigado por casos de corrupción. Y toda turbulencia política del gigante latinoamericano repercute en los demás. Argentina celebra elecciones legislativas en octubre. Y en Chile, Colombia, Méjico y Brasil habrá elecciones presidenciales entre noviembre de 2017 y octubre de 2018.

América latina tiene un gran potencial de desarrollo, pero crece a unos niveles muy por debajo en comparación con las economías emergentes o en vías de desarrollo de Asia oriental y del sudeste asiático.